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Sin Cristina, se anunció inversión automotriz
Cristiano Rattazzi, Héctor Méndez y Débora Giorgi, ayer en el Ministerio de Industria.
Los tres empresarios comenzaron a consumir el refrigerio aguardando el ingreso de quien los había convocado, la presidente Cristina de Kirchner; allí en Olivos se haría la reunión -adelantada ayer por este diario- en la que los tres empresarios anunciarían un proyecto de inversión para incrementar la integración de autopartes nacionales en los autos que fabrica Fiat; además, Rattazzi presentaría los detalles del nuevo modelo que lanzará la terminal a partir de septiembre del año que viene, y que pasará a constituir su negocio principal, tanto en el mercado interno como para exportación.
En ese momento le sonó el teléfono a Méndez: el encuentro con la mandataria se había cancelado en virtud de la crisis en Ecuador, y les pedían a los empresarios si podían desplazarse al Ministerio de Industria donde serían recibidos por Débora Giorgi, dos horas después de lo previsto.
Allí, ya sin la conferencia de prensa que estaba previsto brindar después del encuentro con Cristina de Kirchner, Méndez, Rattazzi y Achille confirmaron los anticipos de este diario.
El hombre de Fiat se excusó «por razones de marketing» de dar demasiados detalles sobre el modelo que comenzarán a ensamblar el año próximo en su planta de Ferreyra (Córdoba). El ejecutivo dijo que será un mediano de alta gama, que se ubicará entre el Palio y el Punto. El empresario tampoco habló de rango de precio; «es demasiado pronto», explicó.
Rattazzi había adelantado el lunes que en 2012 su fábrica podría estar fabricando unas 360.000 unidades anuales, contra las cerca de 120.000 que entrega hoy; esa espectacular expansión se deberá en buena parte a este nuevo modelo que, por ahora, está identificado sólo con una sigla alfanumérica.
Después les tocó el turno a Méndez y a Achille; dijeron que el galpón donde se acomodarán las máquinas y las matrices para todas las partes plásticas que llevará el nuevo modelo ya está construido (justamente dentro del predio de Fiat en Ferreyra), requerirán «unos u$s 20 millones más».
En diálogo con este diario Méndez explicó que «estamos gestionando un crédito para sufragar parte de ese monto. ¿Con el Banco Nación? No, no solamente; es una de las opciones». El dirigente de la UIA recordó también que sus inicios como empresario de la industria plástica habían sido fabricando autopartes: «Ya ni me acuerdo cuánto hace, pero arranqué haciendo las paletas del ventilador del Fiat 600, el tablero plástico del Ford Falcon, la tapa del distribuidor del Fiat 125...» Esta nueva fábrica, que llevará el nombre Concord (la antigua denominación de la división automotores de Fiat Argentina) marca entonces su retorno al sector autopartes.
Méndez agregó que el porcentaje de «integración» (componentes de fabricación nacional) que tendrá el nuevo modelo de la marca italiana «arranca como piso en lo que es el techo hoy: 40%. Pero esperamos que ya en el segundo año de producción podamos duplicar ese porcentaje. Todos los plásticos de ese modelo los haremos nosotros en Concord».
El aumento de autopartes nacionales dentro de las unidades ensambladas en el país es una vieja aspiración del Gobierno de los Kirchner, compartida por Rattazzi. El empresario había reclamado aumentar el porcentaje de integración en beneficio no sólo de los costos sino también por la inseguridad en los plazos de entrega que implica tener al proveedor en (por caso) la región nordeste de Brasil.
«Por ahora los socios de Concord seremos sólo Achille y yo», terminó Méndez, descartando rumores que ponían a la terminal como el tercer accionista del emprendimiento a cambio de la cesión del terreno en Ferreyra y de la descontinuada marca Concord, que ahora vuelve a la vida.


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