15 de junio 2009 - 00:00

Sin Moyano, Cristina usa OIT como vidriera de autoelogios

Hugo Moyano, Cristina de Kirchner, Nicolas Sarkozy
Hugo Moyano, Cristina de Kirchner, Nicolas Sarkozy
Hugo Moyano acusó una gripe y se bajó, sobre la hora, de la comitiva presidencial. El jefe de la CGT sería el acompañante estelar del viaje de Cristina de Kirchner a Suiza, para la asamblea anual de la OIT, pero no pudo ser: al camionero lo domina su aerofobia.

Desde Buenos Aires, Moyano se deberá conformar con ver por TV la exposición que la Presidente prepara para hoy -en la tarde suiza- donde abundará del autoelogio sobre las medidas de su Gobierno para preservar el empleo. Un coro sindical la vitoreará.

En rigor, Moyano no fue, pero Ginebra parece en estos días una sucursal de la sede de Azopardo: Juan Belén, Omar Viviani, Juan Carlos Schmid, Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, Armando Cavalieri y Héctor Daer, entre otros, padecían ayer la llovizna y el hastío de un domingo suizo.

Esta tarde, aplicados y sonrientes, formarán parte del staff argentino -más los ministros Carlos Tomada y Jorge Taiana- que asentirá con la cabeza cuando Cristina detalle las bondades de su propia gestión. Se sabe lo que le provoca la vidriera internacional.

Breve -partió el sábado, emprende el regreso mañana por la noche- la visita tuvo un encanto irresistible para la Presidente: la OIT le reservó un lugar entre los expositores, también a Lula da Silva, por haber propuesto que el organismo sea incorporado al G-20.

De todos modos, la exposición más esperada es la de Nicolas Sarkozy: del mandatario francés quieren escuchar su postura y visión sobre el método de «secuestro» de los dueños de las fábricas por parte de los trabajadores, que se volvió habitual en su país.

Ese extremo -la protesta gremial consiste en secuestrar a los patrones para negociar beneficios laborales- no se manifestó en la Argentina aunque es recurrente la toma de fábricas, sobre un modelo setentista, o el bloqueo de las mismas, que suele usar Pablo Moyano con sus camioneros.

La crisis del empleo, sobre la que Cristina planea exponer hoy -destacando, claro, que el impacto en la Argentina fue acotado a raíz, dirá, de las medidas tomadas por el Gobierno- borró de la agenda cuestiones que podrían haber alterado el paso de la comitiva argentina por la OIT.

Durante la asamblea, por caso, hubo pronósticos aterradores: que, aún con una recuperación de la economía en el corto plazo, volver al nivel de empleo precrisis llevará entre 3 y 4 años.

Los sindicalistas, en sus cenas ginebrinas, hicieron su propio testeo: entre mozos, taxistas y empleados de hotel, detectaron la retracción del consumo. «El impacto acá es peor que en la Argentina» editorializaron, ante Ámbito Financiero, dos dirigentes desde Suiza.

Tanto pánico, con proyecciones temerarias, encorsetó la agenda a la cuestión del problema del empleo y limitó a referencias periféricas otros asuntos como el pedido de sanción a Hugo Chávez por la falta de libertad sindical en Venezuela. Hubo menciones como, también, referencias a los crímenes de gremialistas en la Colombia de Álvaro Uribe.

Hasta anoche, en tanto, también se había encajonado otro expediente inquietante para la Casa Rosada: la posibilidad de que la UIA, a través de Daniel Funes de Rioja, incorpore a la exposición la preocupación de los empresarios argentinos por la nacionalización de empresas en Venezuela.

El tema, además de castigar a Chávez -en definitiva es quien ejecutó esa medida- sería incómodo para Cristina porque el Gobierno argentino tardó en reaccionar y cuando lo hizo, para disgusto de las cámaras empresarias, tomó una posición menos firme de lo que esperaban.

En simultáneo, sin Moyano en el avión, Cristina se ahorró el trabajo de tener que escuchar los lamentos del caminero sobre la crisis de las obras sociales y el reclamo de que, además de los fondos adeudados de la APE, ahora también se demoran los pagos de la ANSES correspondiente a jubilados.

¿Contará el modelo de obras sociales sindicales ante los gremiales de América Latina ante lo que Cristina planea dictar una clase magistral? Una rareza: la Presidente expondrá, en paralelo a la disertación en OIT, frente a un puñado de dirigentes sobre el caso argentino.

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