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Sin opción, CGT se resigna a Kirchner
El sueño de la reelección de Néstor Kirchner, además del apoyo de Hugo Moyano, logra el de otros dirigentes de la CGT, incluso los enfrentados al camionero.
Con matices, con grados diferentes de convencimiento, el universo gremial peronista, mayoritariamente agrupado en la CGT que capitanea Hugo Moyano, digirió en la última semana que el patagónico volverá a pelear, dentro de dos años, para volver a la presidencia.
Ayer, uno de los cinco jerarcas sindicales con más peso político lo admitió sin vueltas. «Néstor nos dijo que quiere ser -reveló- y va a trabajar para eso. Nosotros siempre jugamos, y lo vamos a seguir haciendo, dentro del PJ. Así que vamos a estar con él».
Candidatura
La afirmación, a priori, no excluye movimientos futuros. Sin embargo, explicita que en esta instancia, Kirchner es el candidato «más fuerte» y, como tal, los gremios peronistas -con la salvedad de Luis Barrionuevo, un abierto anti-K- acompañarán al patagónico.
Se conjugan dos factores. Por un lado, la ausencia visible (salvo Mario Das Neves) de dirigentes que expongan su interés de competir; por el otro, la importancia de la «caja» estatal, y el manejo del Gobierno, que inhibe movimientos rebeldes entre los sindicalistas.
La mirada del dirigente, enrolado entre los críticos del camionero, fue compartida unas horas más tarde por otro cacique sindical del sector de los «gordos», quienes recibieron la misma notificación desde Olivos, respecto de lo que ya es vox pópuli: Kirchner quiere repetir.
Ese grupo, donde mandan Armando Cavalieri (Comercio) y Carlos West Ocampo (Sanidad), había fantaseado -como muchos otros en el PJ- con una candidatura de Carlos Reutemann. Pero los volantazos del Lole en las últimas horas archivaron esa jugada.
El tercer actor, quizá el más comprometido con un eventual tercer mandato K, es Hugo Moyano, quien prepara, para el 18 de setiembre en Mar del Plata, el lanzamiento oficial de su espacio político sindical; una especie de laborismo a lo Vandor.
El camionero ha coqueteado con su propia candidatura, ha confesado su ilusión de competir por algún cargo electivo, pero -a la vez- ha transmitido, confesional, que conoce sus propios límites. Uno de ellos, el más visible, es que ve reducida su chance electoral.
Es más. En el ámbito gremial, se interpretan los movimientos de Moyano como una jugada funcional a la potencial candidatura de Kirchner para 2011. «Lo de Hugo es simbiótico al plan de Néstor», se interpretó cerca de un dirigente del sector de los «independientes».
Tensiones
De todos modos, que desde los tres sectores que conviven en la CGT -el moyanismo, los «gordos» y los «independientes»- se coincida en que hoy por hoy Kirchner es la mejor, sino la única opción electoral para 2011, no implica que la situación en la central esté calma y ordenada.
Es más. El proyecto laborista de Moyano, encerrado en el núcleo histórico del MTA, generó tensiones y rispideces entre los demás dirigentes, a los que aterra la posibilidad de que Moyano llegue, alguna vez, a ocupar un cargo de peso, a nivel nacional o en la provincia de Buenos Aires.
Asimismo, luego de los sacudones por la ruptura que no fue, entre los no moyanistas se asume como un hecho consumado que Kirchner mantendrá su relación bilateral con el camionero, a quien impulsó en 2004 como jefe de la CGT y a quien sostuvo en su plan de reelección en 2008.


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