«No importa si los manifestantes que toman una fábrica son de izquierda o de derecha; lo importante es que el país donde sucede ese fenómeno tenga un manejo transparente del conflicto e imponga reglas de juego claras, porque, de lo contrario, no hay clima de inversión ni de creación de puestos de trabajo. Y eso es lo que quieren las empresas estadounidenses radicadas en la Argentina, muchas de ellas desde hace más de 100 años».
Igual que el actor Viggo Mortensen, el subsecretario de Comercio para el Hemisferio Occidental, Walter Bastian, sorprende con su castellano «porteño». El funcionario explica que hizo el secundario en el Lincoln College de Buenos Aires, cuando su padre -diplomático como él- trabajaba en la embajada estadounidense en la Argentina.
Bastian, en diálogo con un puñado de periodistas, evitó referirse a la situación de Kraft Foods, y sólo lo hizo de manera tangencial cuando Ámbito Financiero le preguntó cómo tomaba Estados Unidos el hecho de que en un «país equis» un grupo de izquierda ocupaba una empresa de capitales estadounidenses durante cuarenta días. También hizo un prolongado elogio a dos de las empresas de origen estadounidense que están en el país (la tecnológica Iron Mountain, a la que visitó, y la cadena Starbucks, donde «me senté porque necesitaba un café fuerte») por su tarea de responsabilidad social.
El funcionario -que apuró la charla «porque me voy a Montevideo en Buquebus, algo que toda la vida quise hacer»- admitió también que la posible solución del problema con los «holdouts», el acercamiento con el FMI y un acuerdo con el Club de París «seguramente mejorará las posibilidades de recibir inversiones extranjeras de la Argentina».
Otras definiciones de este hombre que en sus años jóvenes fue agente de inteligencia de la Fuerza Aérea de su país:
Que el presidente Barack Obama no se haya entrevistado aún con la presidente Cristina de Kirchner no debe atribuirse a otra cosa que a un tema de agenda. No hay nada raro en eso, y además se encontraron en Pittsburgh en la cumbre del G-20.
Mi visita no tiene nada que ver con lo que está pasando con Kraft; está planeada hace dos meses. Espero que se resuelva pronto, porque estos conflictos disminuyen el interés de las empresas por invertir en la Argentina.
¿Si se terminó la crisis? No nos damos cuenta de cuán fuerte es la economía de Estados Unidos. Hoy es un tiempo de recuperación, pero también de ver hacia dónde queremos ir. Ya se están recuperando el empleo y la construcción, y se ha aplicado con éxito un programa de asistencia a la industria automotriz... No sé si ya dimos vuelta la esquina, pero ya se ven signos positivos. Obviamente, habrá ajustes, pero también se producen en épocas «normales».
Los mejores voceros de su país son los propios ejecutivos de empresas estadounidenses, que están acá desde hace décadas, o sea, que sus inversiones son de muy largo plazo y están integradas al tejido social de la Argentina.
Por supuesto que aquí hay trámites (burocracia), pero se resuelven: también los hay entre Idaho y Nebraska, por decir algo. Lo importante es que sean consistentes con las reglas de la OMC (Organización Mundial de Comercio), y que sean las mismas para extranjeros que para locales. Creo que esto se aplica para la Argentina, pese a algún problema coyuntural.
Hay buenas perspectivas para invertir en la Argentina, y no la comparo con Chile o con Ecuador. Cada empresa sabe qué necesita para su proyecto, y la Argentina tiene una mano de obra calificadísima para la alta tecnología. Pero otros países también son atractivos.
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