17 de febrero 2015 - 00:00

Sin solución al problema de la deuda

El argentino Claudio Loser es el compatriota que más lejos llegó dentro de la estructura del FMI: director del Departamento para el Hemisferio Occidental. Por esto sus opiniones sobre el manejo argentino de la deuda externa siempre son escuchadas. Loser es hoy el autor; es presidente de Centennial Group Latin America; senior fellow en el Diálogo Interamericano, y habla de “un colapso en el sentido de la realidad”.

El verano del sur avanza inexorablemente, pero no hay señales de una solución a los problemas de la deuda argentina. Más aún, hay un colapso en el sentido de realidad que se requiere para que cualquier Gobierno opere. Más allá del posible desenlace del drama de la muerte de Alberto Nisman y la opinión predominante que el ejercicio del poder es corrupto y arbitrario, las noticias económicas están aumentando la impresión de un creciente desgobierno.

Se puede tener serias dudas acerca de las implicaciones a largo plazo de los vínculos cada vez más estrechos con China. Es muy probable que la relación pueda terminar costando a la Argentina en cuanto a su dependencia de un país y de materias primas, incluso con su rica base de recursos. Sin embargo, es claro que la Argentina ha encontrado un aliado útil en China, que ha proporcionado tentadoras promesas de inversión y financiamiento significativo al Banco Central, en momentos en que las reservas extranjeras están cayendo abruptamente.

•Aun así, las autoridades chinas, que tienden a ser cautelosas en cuanto a gestión macroeconómica, deben mirar con creciente preocupación el mal manejo económico de la Argentina. La restricción creciente en el sistema de pagos oficial, cuando se desvía dinero para reducir la brecha entre las tasas de cambio oficial y paralelo, muestra claramente una mala asignación de recursos, en un momento en que la Argentina no se lo puede permitir. Más al grano, lo que es preocupante es el espectáculo de la presidente Fernández burlándose, en un vergonzoso tuit y de la manera más prejuiciosa, de la presunta dicción de los chinos en castellano, durante su visita a China . Es un homenaje a la visión de estadistas de las autoridades chinas, así como de su pensamiento estratégico, que la visita presidencial continuó sin aparente incidente.

Inevitablemente, es en este contexto que debe deducirse que no existe intento serio de gestión económica en la Argentina -por lo menos, definido en términos convencionales-. Se busca que el anuncio de aumentos en pensiones y subsidios, otorgados automáticamente por ley, sea visto como una generosa dádiva del soberano a un público cautivo. Mientras tanto, como el verano, las perspectivas para arreglar economía desaparecen. Pero las autoridades usan su poder y amenazas para posponer el momento de la verdad, ejerciendo presión despiadada tanto a empresarios como a otros por igual.

• En este contexto, tratar con el default parece ser una cosa menor para el Gobierno argentino, que parece aliviado por la decisión de que la jurisdicción de EE.UU. no cubre a los bonos emitidos en Londres. Pueden estar orgullosos por la reciente noticia de que la Argentina es uno de pocos países con un descenso en la proporción de deuda/PIB en los últimos siete años. Por supuesto, esto es sobre la base de un PIB real inflado, una tasa de cambio sobrevaluada y la pérdida de valor forzada de deuda directamente o a través de indexación de la deuda interna. Además, la reducción también refleja la incapacidad de la Argentina para pedir prestado en los mercados extranjero, junto con una masiva fuga de capitales y una recesión que la Presidente no puede ocultar o fácilmente culpar a los demás.

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