6 de enero 2012 - 00:00

Sin tropas de EE.UU., otra vez Irak se desangra

Bagdad - Una serie de ataques con bombas dirigidos a zonas chiitas musulmanas de Irak dejaron ayer al menos 73 muertos y numerosos heridos, según la Policía y fuentes sanitarias, en una nueva muestra del recrudecimiento de la violencia sectaria tras la retirada militar de Estados Unidos.

El mayor ataque fue cerca de un puesto de control policial en el oeste de Nasiriya, en el sur del país, donde un suicida con bomba se inmoló durante una peregrinación chiita, dejando 44 muertos y 81 heridos, dijo el jefe del comité de seguridad provincial de Nasiriya, Sayad al Asadi.

El primer ministro iraquí, el chiita Nuri al Maliki, desató la peor crisis política en un año cuando el 19 de diciembre intentó remover a dos políticos sunitas de alto rango, un día después de la salida de los últimos soldados estadounidenses en Irak.

Muertos

El 22 de diciembre, una serie de ataques con bombas en zonas predominantemente chiitas de la capital iraquí causaron la muerte de 72 personas.

Al Maliki pidió al Parlamento que fuera removido el diputado sunita Saleh al Mutlaq y solicitó la detención del vicepresidente sunita Tareq al Hashemi, acusado de dirigir escuadrones de la muerte.

El martes, los miembros del bloque sunita Iraqiya -del vicepresidente Hashemi- boicotearon el Parlamento y el gabinete, acusando al bloque de Al Maliki de gobernar solo pese a existir una coalición de poder compartido que, se suponía, iba a aliviar la tensión sectaria.

La inclusión de Iraqiya en la coalición de gobierno fue ampliamente considerada como crucial para evitar un retorno a los niveles de violencia sectaria que estallaron después de la invasión de 2003 liderada por Estados Unidos.

El gerente del principal hospital de Nasiriya, Ahmed Abdel-Sahib, reportó que la cifra de ayer era de 44 muertos y 88 heridos.

Las fotografías mostraron a familiares abrazando los cuerpos de jóvenes tirados boca abajo en el suelo y cubiertos de sangre y con las pertenencias de los peregrinos esparcidas a su alrededor.

Cientos de miles de peregrinos chiitas caminarán hacia la ciudad santa de Kerbala, en el sur de Irak, antes del Arbain, un importante rito religioso para los musulmanes de esa confesión.

Nuevo atentado

Más temprano, una bomba colocada en una motocicleta estacionada y otro artefacto explosivo ubicado en una carretera causaron ayer la muerte de al menos 10 personas y heridas a 37 más en Ciudad Sadr, un barrio marginal en el noreste de Bagdad, dijeron fuentes de la Policía y sanitarias. La Policía dijo que encontró y desactivó otras dos bombas.

Otra serie de explosiones, con dos coches bomba, en el distrito de Kadhimiya, en el noreste de Bagdad, mató al menos a 16 personas e hirió a 32, dijeron la Policía y fuentes sanitarias.

Irak, que está al borde de una nueva guerra civil tras la ocurrida en 2006-2007, sigue siendo afectada por una mortífera insurgencia sunita y de milicias chiitas, casi nueve años después de que la invasión liderada por Estados Unidos derrocara a Sadam Husein.

Ciudad Sadr es un bastión del clérigo radical chiita Muqtada al Sadr, cuya milicia, conocida como Ejército Mehdi, luchó alguna vez contra las tropas de Estados Unidos e iraquíes. Muqtada al Sadr ahora es un aliado clave de Al Maliki.

«Es pronto para apuntar los dedos hacia un lado en particular hasta que se aclaren algunos temas relacionados con las investigaciones», dijo el portavoz de operaciones del centro de Bagdad, Qasim al Musaui.

«Estamos en un campo de batalla con los terroristas y con los enemigos del proceso político, por lo que nosotros no consideramos que esto (las explosiones) sea una sorpresa o algo extraño. Estamos acostumbrados a este tipo de operaciones (de los insurgentes)», agregó.

Agencia Reuters

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