En el campamento de campaña del kirchnerismo de la Ciudad de Buenos Aires, que conduce el senador Daniel Filmus, se resolvió ayer la tarea de fiscalización de los comicios, que en esta oportunidad requiere de más ayudantes que en 2007. Esto se debe a que la Justicia electoral dispuso que se abran mil mesas más con respecto a la pasada votación, para que pueda agilizarse el escrutinio y también para que los comicios terminen a horario. De ese modo, habrá unas 8.000 mesas que cubrir además de la fiscalización general que aportan los partidos políticos.
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La lista que encabeza el banquero Carlos Heller, representando al kirchnerismo local, resolverá la situación con los sindicatos que aportan también postulantes en la boleta, aunque no todos sintonizan en la campaña del candidato.
El judicial Julio Piumato, la subsecretaria de Trabajo, Noemí Rial (allegada a UPCN), y el taxista Claudio Palmeiro, son algunos de los candidatos de las listas a diputados nacionales y legisladores porteños que lleva el kirchnerismo al cuarto oscuro de junio, además del primer candidato a una banca local, «Tito» Nenna de los docente de Ctera. Pero también el segundo candidato a legislador porteño, Mateo Romeo, está relacionado con el sindicalismo a través de la línea interna del PJ Capital que reporta al titular de los encargados de edificios, Víctor Santa María. Romeo -director en la estatal AUSA que se ocupa de las autopistas porteñas-, aseguran, tiene por su parte cierta organización territorial en barrios clave para la elección en Capital como Mataderos. Sin embargo, en una recorrida por la zona, que realizó el fin de semana Heller, la tropa que lo acompañó no registró siquiera la presencia de ese segundo candidato a legislador porteño, que terminó ocupando el renglón que rechazó el actual diputado de la Ciudad Juan Manuel Olmos, principal referente de Santa María. Es decir, el kirchnerismo que se abroqueló detrás de la candidatura bendecida por Néstor Kirchner, estalló el fin de semana ante el desaire de los porteros del Suterh, sindicato que no sería de la partida para colaborar con fiscales electorales, por el momento, aunque en el comando de Filmus aseguran que «la situación ya se ordenó». Con la frase intentan dar cuenta de que la puja interna estaría aplacada, aunque hay divergencias entre candidatos y legisladores. Por caso, postulante a una banca local, María José Lubertino, confió ante las cámaras de TV que no había compartido el apoyo de algunos diputados del Frente para la Victoria a leyes del macrismo, como la que habilita el remate de terrenos estatales en el barrio vip de Catalinas.
Así, el cuarto oscuro porteño estará vigilado por sindicalistas para custodiar los votos que reciba Heller el 28 de junio.
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