Si se confirman las versiones, la masacre en el suburbio principalmente sunita de Jdeidet al Fadel representaría uno de los episodios más sangrientos en el conflicto de dos años. Muchos de los muertos eran civiles, sostuvieron las fuentes. Si bien los medios estatales no dieron cifras de víctimas, confirmaron que el Ejército había estado combatiendo en esa zona y "salvado" al poblado de "grupos criminales terroristas".
El domingo, los activistas habían dicho que por lo menos 85 habían perdido la vida y que la cifra podía llegar a 250, pero con la retirada del Ejército del sector aparecían nuevos informes que sugieren que la cifra final podría ser mucho más alta. Durante los rastrillajes en las calles o edificios, se encontraban más cuerpos quemados o ejecutados de forma sumaria.
El distrito, de clase trabajadora, es uno de varios poblados sunitas que rodean a la capital y que han estado al frente del alzamiento popular sirio. Está situado cerca de las bases de las fuerzas de elite, que pertenecen mayormente a la minoría alauita de Asad, una rama del Islam chiita que ha dominado a Siria desde la década de 1960.
Estados Unidos está "horrorizado" ante las últimas informaciones sobre una nueva masacre atribuida a las fuerzas del régimen cerca de Damasco, afirmó ayer el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, en su conferencia de prensa diaria. El funcionario condenó "enérgicamente" esa masacre y agregó que su país "refuerza su solidaridad" con el pueblo sirio.
| Agencias Reuters y AFP |


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