8 de abril 2009 - 00:00

Sismo en Italia: fuertes réplicas, pánico y rescates milagrosos. Hay 235 muertos

El panorama era ayer desolador en la ciudad de Onna, una de las más afectadas por el sismo del lunes en Abruzzo. Casi nada quedó en pie en ese pequeño poblado.
El panorama era ayer desolador en la ciudad de Onna, una de las más afectadas por el sismo del lunes en Abruzzo. Casi nada quedó en pie en ese pequeño poblado.
Roma - La tierra volvió a temblar ayer en Italia, 24 horas después del fuerte sismo que arrasó partes del centro del país, matando a 235 personas y dejando sin hogar a 17.000. El peor terremoto de los últimos 30 años causó también 1.000 heridos, 100 de ellos de gravedad, según el saldo difundido por el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, en L'Aquila, capital de la montañosa región de Abruzzo, donde se situó el epicentro del temblor del lunes.

El terror se apoderó de nuevo de la región ayer en dos ocasiones. La primera por la mañana, cuando se produjo una fuerte réplica de magnitud 4,7 en la escala de Richter que volvió a provocar la caída de piedras y muebles de los edificios agrietados. La segunda, entrada la noche, cuando una réplica alcanzó una magnitud de 5,5 a 5,7, casi la misma que la del sismo del lunes, que había sido de 5,8 en la misma escala.

Berlusconi garantizó que los siete mil hombres movilizados para la operación de rescate continuarían sus tareas al menos 48 horas más, «hasta que tengamos la seguridad de que no hay nadie más vivo bajo los escombros». Hasta el momento, unas 150 personas habían sido rescatadas vivas de los escombros. La última cuando ya había oscurecido. Se trata de una joven de 21 años que llevaba 42 horas entre las ruinas.

Pero el caso más excepcional fue el de María D'Antuono, una mujer de 98 años que sobrevivió a dos guerras mundiales y que fue rescatada tras pasar 30 horas atrapada. «Me puse a tejer crochet», contó la señora.

Las autoridades instalaron carpas en canchas de fútbol, gimnasios y cuarteles para albergar a unas 15.000 personas. El centro de coordinación de los socorros revisó a la baja la cifra de quienes perdieron sus hogares, ubicándola en 17.000 personas y no en 70.000 como se había dicho inicialmente. L'Aquila, abandonada por la mayor parte de sus 60.000 habitantes, se encuentra sin agua y luz y sólo funcionan algunos baños de emergencia instalados por los bomberos.

Muchos se quejaron de la lentitud con que se instalaron las carpas y de las condiciones de su primera noche. «Ni un café nos han ofrecido. Nadie se ocupa de nosotros. Pasé mucho frío», se quejó Giovanni, padre de un bebé de tres meses. En el casco histórico de L'Aquila ninguna calle se salvó del temblor y todas están cubiertas de piedras y de tejas. En esta zona repleta de monumentos barrocos, numerosas iglesias y un castillo del siglo XV resultaron dañados por el sismo.

Berlusconi, que rechazó la ayuda de emergencia ofrecida por más de una treintena de países, anunció que sólo la aceptará de Estados Unidos. La decisión generó polémica en Italia, donde la oposición le solicitó al gobernante que acepte la totalidad de la ayuda ofrecida por la comunidad internacional.

El mandatario anunció el lunes que iba a destinar a L'Aquila una partida de 30 millones de euros, aunque, según una primera estimación del ministro italiano de Obras Públicas, Altero Matteoli, se necesitarán 1.300 millones de euros para reconstruir los edificios y las viviendas destruidas. Dada la excepcionalidad de la situación que vive la región central italiana, con un estado de emergencia decretado el lunes por el Gobierno del país y con un suelo que no deja de temblar -de hecho lo viene haciendo desde hace unos meses-, el premier aconsejó a la población que no regrese a sus casas todavía. «Son posibles otros temblores, por eso se da el mensaje a la población de no entrar en sus casas», aseveró Berlusconi.

Agencias AFP, ANSA, EFE, Reuters y DPA

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