24 de octubre 2012 - 00:00

Sobre tierra arrasada

Sobre tierra arrasada
Hay para elegir... es la única muestra generosa de un día que resultó despiadado en el castigo a los índices bursátiles del mundo. El lector local puede adjudicar el desplome a pique del Merval, a malestares en el sistema por medidas anunciadas. O bien, entenderlo a partir de la fuerte caída en el Dow Jones y lo que esto produjo en un «efecto dominó», sobre todo el listado de indicadores.

En lo de afuera, la debacle de ayer en el Dow dejó en ridículo el intento de ignorar lo que había sido causa de la también notoria baja del viernes: la llegada de balances en los Estados Unidos, jugando a quién resulta peor. Y fue así que la recaída fue más dura que la baja inicial, llegando a un desolador 1,82%.

Desde Wall Street se expandió la epidemia, volteando a todos los europeos -del uno hasta más del dos por ciento-, hizo escala en el Bovespa para herirlo con el 1,72 por ciento. Y estalló con toda fuerza en un Merval que rodó el 3,6 por ciento, que trabajó con volumen en alza -hasta más de $ 42 millones- y que configuró la temida imagen de la «corrida» (argentinas en N.Y. cayeron en torno del 5%). Introductora y Patagonia, dos alzas solitarias, frente a «65» especies en descenso. Merval, que derrapó desde su cierre anterior en «2.457» puntos hasta terminar en los «2.368», corrigiendo -apenas- el mínimo. En lo subjetivo de la apreciación, bien podría decirse que el indicador local se plegó a una fecha muy negativa en el mundo. Pero esa porción de más que tuvo respecto de los otros también puede haber estado impregnada de un nervioso ambiente dentro del sistema. Cualesquiera de las hipótesis que se tomen están cargadas de malas nuevas, afuera y adentro. El día de hoy deberá mostrar más claridad (si es que puede haberla). La Bolsa, negra.

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