Soja no compensará pérdidas de otros cultivos

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La menor siembra de trigo, maíz y girasol de la campaña 2009/10 no será compensada por el aumento de soja y afectará los ingresos de toda la cadena productiva.

La producción estimada de granos de 09/10 será sustancialmente inferior a la del ciclo 07/08, último período con clima y condiciones normales de mercado. El volumen final será de 77,9 millones de toneladas, según informó un trabajo del movimiento CREA, sobre la base de datos oficiales y privados. Esto afectará no sólo a los productores primarios, sino también a otros eslabones de la cadena productiva como los contratistas, los transportistas y los proveedores de insumos.

Al comparar el actual ciclo con el 2007/08, que a diferencia del 2008/09 no estuvo afectado por la sequía ni por el intervencionismo oficial en los mercados, se calcula una disminución del orden de los 11,7 millones de toneladas. En la campaña 2007/08 la producción fue de 89,2 millones de toneladas en los cuatro principales cultivos. En 2008/09, la cifra cayó fuertemente, a 55,5 millones. Para la presente campaña se estima una producción de 77,9 millones de toneladas (-13%), con perspectivas climáticas más favorables, calculó CREA.

Esta disminución es consecuencia de la menor siembra de trigo, maíz y girasol. «El área sembrada de soja aumentará, pero no compensará la caída de los otros cultivos», aseguró el informe. Por otro lado, también cayó el valor promedio de los granos. En la campaña 2007/08, el precio ponderado de la tonelada producida de los cuatro cultivos principales fue de u$s 242,92 por tonelada; en el ciclo 2008/09, el valor bajó a u$s 203,78 por tonelada. En la actual campaña, el precio promedio a cosecha se estima en u$s 189 por tonelada, de acuerdo con las cotizaciones del Mercado a Término, un 22% menos que hace dos años.

Como consecuencia de la combinación de estos factores, la facturación de los productores en el ciclo 2009/10 también disminuiría u$s 6.918 millones en comparación con la campaña 2007/08 (-32%), aseguró el informe.

En relación con 2008/09, para el presente ciclo se espera un aumento de u$s 3.400 millones, si el clima acompaña. Es decir que en la campaña 2009/10 los resultados volverán a ser muy magros.

«El cambio de cultivos en la rotación altera todo el sistema productivo. Las variaciones en las áreas sembradas y la caída de la producción no sólo impactan en los productores primarios, sino que afectan a toda la cadena productiva porque se modifica la demanda de labores, de fletes y de insumos», agregó el trabajo. En cuanto a las labores agrícolas de implantación -pulverización y siembra-, la demanda se verá fuertemente concentrada este mes y el próximo para implantar un solo cultivo, lo cual generará capacidad ociosa en otros momentos del año en los cuales se implantaba trigo, maíz y girasol. Las proyecciones indican que a mediados de noviembre, cuando la soja esté en plena época de siembra, la demanda instantánea de capacidad de siembra va a ser un 40% mayor de lo que era en el ciclo 2007/08.

Esto significa una mala distribución del uso del capital, porque la concentración de la demanda de labores agrícolas determina que las máquinas se utilicen sólo durante pocos meses y luego estén paradas mucho tiempo. Asimismo, la implantación de soja de segunda también se va a reducir por la escasa siembra de trigo, lo que acentúa la concentración de los trabajos, aseguró el informe CREA.

Lo mismo ocurre con los viajes de camiones: en 2007/08 el total de fletes por automotores utilizados en la campaña agrícola fue de 3.568.000; para el presente ciclo, CREA estima que la cifra llegará a 3.111.600.

A su vez, se produce una fuerte concentración en la demanda de los viajes durante pocos meses y una gran capacidad ociosa el resto del año.

«El resultado de las políticas agropecuarias implementadas en los últimos años es la reducción de la producción total de granos y el desarrollo de un sistema productivo más vulnerable, con predominio de la soja. No obstante, el crecimiento de la producción de la oleaginosa no alcanza a compensar la disminución de los cereales y del girasol», afirmaron los expertos del movimiento.

Esta reducción es consecuencia de los estímulos negativos que implican las alteraciones de los mercados. También influyó la sequía que afectó al sector, que redujo la capacidad de inversión de los productores y perjudicó especialmente a los cultivos que requieren mayores gastos de implantación y protección, agregó CREA.

El aumento relativo de la producción de soja puede tener efectos fiscales favorables para el Estado -por la mayor recaudación por derechos de exportación del 35% de un producto de valor mayor que el de los cereales-, pero también puede tener efectos negativos. «Éstos están vinculados a las cadenas comerciales de los otros cultivos, que se verán afectados por una menor actividad en los servicios tranqueras adentro, acondicionamiento, transporte y otros rubros. Además, es importante destacar que la cadena comercial de la soja involucra muchos menos eslabones que la de los cereales en el nivel local», culminó el informe.

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