Dulce y amargo. Mauricio Macri y Francisco de Narváez tomaron mate juntos en Lomas de Zamora. Felipe Solá no participa de la campaña de Unión-PRO.
«La verdad es que nos cagaron. Tuve que hacer renunciar a mi mujer, pero no me consultan nada ni me cumplen con los lugares en las listas. Esto así no va más. El fin de semana voy a decidir qué hago», advirtió Felipe Solá el martes por la noche en Las Cañitas. Enfurecidos, un grupo de sus dirigentes más cercanos le habían reprochado al ex gobernador bonaerense la poca participación que el felipismo tuvo en la lista de candidatos de Unión-PRO.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Mario Giacobe (Berazategui), Marcelina Ibarra (Lanús) y Mauricio Silva (Almirante Brown), referente bonaerense del Peronismo Federal, llegaron hasta Las Cañitas en búsqueda de una explicación de Solá. Pero el diputado, que esta semana presentó la renuncia a su banca del kirchnerista Frente para la Victoria, no mostró más que desazón. Tanto que ahora su misma tropa presiona para que también Roberto Mouilleron, ex ministro de Trabajo de Solá en la gobernación, renuncie a su candidatura a diputado nacional en protesta por la marginación a la que fue sometida la legión felipista.
Solá no acompañó a Mauricio Macri y a Francisco de Narváez en su recorrida triunfal por la Feria del Libro y tampoco acompañó ayer a la dupla en su recorrida por el conurbano. La gota que rebase el vaso podría ser el inminente estreno de un spot televisivo donde aparecen juntos el jefe de Gobierno porteño y De Narváez, sin rastros de Solá.
Autoacuartelado, el ex gobernador de Buenos Aires todavía no puede digerir cómo Macri y De Narváez dejaron a su tropa fuera de la lista de candidatos a diputados. El ex gobernador faltó ayer a la primera recorrida de campaña encabezada por el jefe de Gobierno porteño en el conurbano y sus quejas por el armado electoral en Unión-PRO son cada vez más fuertes.
La dupla Macri-De Narváez no sólo fumigó de la lista a candidatos duhaldistas impulsados por Solá, como Osvaldo Mércuri y Carlos Brown, sino que también forzó la renuncia de su mujer, María Helena Chávez, como candidata a diputada provincial por la Sexta Sección electoral. El ex gobernador pensaba colocar en ese puesto vacante a un dirigente de su confianza, pero el macrismo le impuso a Constanza Rivas Godio, una arquitecta de Bahía Blanca que responde a Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gabinete de Macri. Además, el felipismo prácticamente no pudo imponer nombres en localidades de la Primera Sección como San Isidro, Vicente López o Navarro.
El tándem empresario Macri-De Narváez no sólo camina junto la provincia de Buenos Aires por afinidad ideológica o por una simulada aversión al duhaldismo. Ambos dirigentes se necesitan mutuamente. Macri, que aspira a ser presidente en 2011, busca enfriar el crecimiento de Solá en su espacio para eliminar así a un competidor directo en la carrera por suceder a Cristina de Kirchner en 2011. Y De Narváez aprovecha al jefe de Gobierno porteño para convertirse en el nuevo ícono pop del peronismo disidente en la provincia de Buenos Aires. Además, ajusticia a antiguos adversarios suyos hoy amparados por Solá, como el diputado Jorge Sarghini, quien había impugnado la candidatura a gobernador de De Narváez en 2007 por ser colombiano.
Ayer, los líderes de Unión-PRO realizaron una visita por varios barrios del partido bonaerense de Lomas de Zamora y dialogaron con los vecinos, en lo que fue su primera visita conjunta al conurbano sin Solá.
Dejá tu comentario