Se trata incluso de un escenario mucho mejor que el que podrían haber arrojado los apenas 2,8 millones de hectáreas que se sembraron (40% menos que el año anterior). Las lluvias de fines del invierno y principios de la primavera posibilitaron un alza del 30% en el rendimiento, según la Bolsa.
La entidad porteña estimó ayer que habrá en torno a 7,5 millones de toneladas de trigo, lo que implicará un muy pequeño saldo exportable, ya que el consumo interno requiere unos 6 millones de toneladas. Según el Ministerio de Agricultura de la Nación, la última campaña de trigo dejó 8,37 millones de toneladas. Para la Bolsa de Cereales se obtuvieron 9,2 millones de toneladas. Si se toma en cuenta el segundo cálculo, este verano habrá un 18,5% menos de trigo. Sobre la base de la estimación del Ministerio, la caída será del 10%.
«El clima futuro será determinante para el tamaño definitivo de la cosecha, por encima o por debajo de la proyectada», destacó la Bolsa de Cereales. Será fundamental lo que ocurra con los plantíos del sudeste de Buenos Aires, expuestos a la probabilidad de heladas tardías o elevadas temperaturas en formación o maduración de los granos durante diciembre, según la entidad porteña.
Nuevas lluvias
Incluso ayer mismo, nuevas lluvias se produjeron sobre el corazón triguero central abarcando el sudoeste-sudeste de Córdoba, extremo noroeste-norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe, aunque sin exceder los 10 milímetros.
De este modo, condiciones de humedad satisfactorias continúan apoyando la evolución del cultivo en regiones del centro sur de Santa Fe, Entre Ríos, centro norte, extremo noroeste y del sudeste de Buenos Aires, que tampoco resultó afectado por heladas anteriores. Veamos la situación de los cultivos de trigo, según el relevamiento semanal de la Bolsa:


Dejá tu comentario