Se aleja de la investigación sobre sobornos en plantas de AySa (salvo que la Cámara y el juez lo avalen). Alegó “violencia moral”.
Federico Delgado
En un extraño movimiento, el fiscal federal Federico Delgado rechazó la denuncia que en su contra realizó el empresario Jorge "Corcho" Rodríguez, investigado como una suerte de intermediario en la trama de sobornos pagados en el país por Odebrecht pero a la vez decidió excusarse de seguir interviniendo en los expedientes donde investigaba el capítulo local del escándalo. Alegó el difuso concepto de "violencia moral" para alejarse del caso. La situación excede el planteo de recusación de Rodríguez y es en silencio acompañada por otros fiscales- que perciben presiones para avanzar en sus pesquisas. Sobre Delgado pende una acusación del propio jefe de los espías, Gustavo Arribas, al que Claudio Bonadio le dio curso. El fiscal Gerardo Pollicita apuntaba a desactivar la maniobra.
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El problema ahora lo tiene el juez Sebastián Casanello que debe resolver tanto el planteo de la defensa de Rodríguez para apartar al fiscal como la solicitud de Delgado para dejar el caso por el presunto pago de sobornos por la planta potabilizadora Paraná de las Palmas. Si rechaza ambos (la opción más saludable), la definición se trasladará a los camaristas Martín Irurzun y Leopoldo Bruglia que establecerán si Delgado continúa o no. También implicaría que Delgado abandone otra causa (a cargo de Daniel Rafecas) donde ya está procesado el exministro de Planificación, Julio De Vido. Delgado ya se había mostrado reticente a integrar el pelotón de fiscales que buscaban una salida para obtener las pruebas del "Lava Jato" en Brasil y que por incompatibilidades normativas volvían imposible que en Argentina no se llevaran adelante acusaciones contra quienes firmaron acuerdos de delación en ese país, pero habrían cometidos delitos a nivel local. Tampoco fue de la partida de los viajes al vecino país y a los Estados Unidos, donde los funcionarios argentinos fueron nutridos de indicios sobre los que enfocar sus respectivas pesquisas.
"No conozco al Señor Rodríguez. No lo persigo. Soy objetivo. No miento. La recusación debe ser rechazada. Sin embargo, como servidor público no puedo tolerar que los ataques hacía a mí afecten al Ministerio Público Fiscal. No debo tolerar con mi cuerpo la sustitución de las funciones manifiestas de la ley por las latentes. No debo tolerar que este sombrío panorama afecte personalmente a quienes colaboran conmigo y me ayudaron a sostener durante un tiempo la fiscalía", dijo Delgado, en tono dramático. Rodríguez había jugado su ficha para apartarlo por enemistad, que abusó de su cargo para investigarlo y que filtró información a los medios. Es usual que este tipo de maniobras queden automáticamente sepultadas, sin mayor trámite. A excepción de que en este caso, Delgado persiga que sean el juez y sus superiores los que lo ratifiquen al frente de las investigaciones. Así volvería más fortalecido y cerraría los caminos para otros intentos de apartarlo.
Rodríguez emitió un comunicado en el que volvió a apuntar contra el fiscal y lo acusó de emprender una persecución "artesanal" en su contra en el marco de una de las causas por los sobornos de Odebrech y está citado a indagatoria por Casanello y también por su colega Marcelo Martínez De Giorgi en el tramo por el soterramiento del Sarmiento. "Resulta llamativo por cierto- que por una parte entienda improcedente la recusación, pero por la otra se excuse. Entendemos se inscribe en su sistemática metodología de pretender influir en las decisiones judiciales por medio de sus apariciones en la prensa", redobló su apuesta el empresario. Lo acusó de victimizarse ante la acusación de un "simple ciudadano". Por el contrario, lo sindicó como artífice de una persecución "exclusivamente" en su contra.
Operadores judiciales con lazos empresariales no desatendieron el contexto de que Delgado hubiese sido denunciado en otros frentes y que se le abrieran sumarios internos como modo de presión. Pero apelaron al corazón de las sospechas sobre Odebrecht. Y le agregaron malicia: "¿Será que Delgado se dio cuenta que Rodríguez no es solamente ´Corcho´?" De hecho, en el expediente se investiga la participación de constructoras de primera línea por la que merecieron procesamientos Aldo Benito Roggio y Tito Biagini (expresidente de José Cartellone e Hijos S.A.) y Carlos Wagner, entre otros.
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