La campaña electoral brasileña va tomando vuelo y se hará aun más agresiva en las próximas semanas.
Neves, que reivindica el legado del expresidente Fernando Henrique Cardoso (PSDB), quien gobernó Brasil entre 1995 y 2002 con una agenda de privatizaciones y apertura económica, dijo que "las denuncias de corrupción influyeron (en mi crecimiento). Al final, una banda estaba llevando a Petrobras a una situación de insolvencia".
Sin embargo, en las próximas semanas, Neves, que gobernó exitosamente Minas Gerais, el segundo estado más rico de Brasil después de San Pablo, saldrá de la cómoda posición de atacar para pasar a ser atacado, tornándose el blanco común de la mandataria y de Campos.
La estrategia de Dilma apuntará a cuestionar cada vez más las "medidas impopulares" que Neves dijo que tomaría inmediatamente si llegara al poder, una revelación hecha en un encuentro con grandes empresarios junto al expresidente del Banco Central Armínio Fraga, su probable ministro de Hacienda.
Fraga, además, en una entrevista, citó la necesidad de contener los aumentos del salario mínimo para que guarden relación con el crecimiento de la productividad. El exbanquero central dijo que el salario mínimo y la masa salarial en general crecieron mucho en los últimos años.
También afirmó que Brasil necesita de forma urgente una reforma tributaria para limitar el crecimiento del peso de los impuestos y defendió la adopción de un límite para la relación gasto público/PBI.
Fraga, que tomó las riendas del Banco Central en 1999 tras una gran devaluación del real y se convirtió en un economista al que el mercado financiero le profesa un gran respeto, dijo que deben continuarse las privatizaciones en el área de infraestructura y disminuir el papel de prestamista a tasas bajas del estatal de fomento Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).
"El costo de no tomar medidas impopulares es mayor que el de tomarlas", dijo Fraga.
Con ese escenario, estrategas de Dilma pasarán a tratar a Aécio Neves como un presidente que tomaría medidas recesivas y contra los trabajadores.
Desde el PSB también subirán el tono contra Neves, al que venían tratando como un aliado. El distanciamiento afectaría alianzas regionales entre el PSDB y el PSB, sobre todo en Minas Gerais.
Neves ya se está preparando para rebatir esas críticas. "Voy a tomar por lo menos dos medidas impopulares, sí. Pero impopulares para el PT: si gano las elecciones voy a acabar con la mitad de los ministerios, por lo tanto con la cajita de mucha gente y voy a terminar con las trapisondas y las irresponsabilidades que ocurren en las empresas estatales". El viernes, en el estado norteño de Maranhao, Neves también atacó tangencialmente a Campos, al afirmar que sólo él representaba un "cambio seguro".
| Agencia Brasil247 |


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