Sospechan que ETA y FARC alientan toma de tierras en Neuquén

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Neuquén (de nuestra agencia) - El gobernador Jorge Sapag defendió el accionar de la policía provincial -lo encuadró dentro del Estado de Derecho- al reprimir una toma ilegal de campos en la zona de Aluminé por parte de integrantes de comunidades mapuches, acompañados de no aborígenes y de algunas personas que se movilizaron en vehículos presuntamente pertenecientes a organismos nacionales.

El mandatario señaló que puso esta situación en conocimiento del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, aunque aclaró que se llevan adelante conversaciones con las autoridades máximas de estos organismos para solucionar una delicada situación que se vive en la provincia a raíz de la intensidad que ha adquirido el conflicto mapuche. Esa escalada obligó a una presentación de amparo judicial por parte de los propietarios de tierras de esa zona y de la Sociedad Rural en Neuquén.

Las declaraciones del mandatario se produjeron en medio del aumento de versiones periodísticas sobre la existencia de presuntos elementos terroristas en la región de la precordillera neuquina que se encuentra lindante con Chile, país que también soporta una fuerte tensión con comuneros mapuches que ha motivado alertas de altos personeros del Gobierno de Michelle Bachelet.

La Confederación Mapuche del Neuquén rechazó tales imputaciones y advirtió que querellará a quienes propalen tales afirmaciones.

Diarios chilenos y argentinos, tanto gráficos como por internet -www.angosturadigital. com.ar- dan cuenta del rechazo de un grupo de seis personas por parte de la Policía Internacional del vecino país que decían pertenecer a la ONG Askapena, que las publicaciones en base a informaciones de fuentes policiales transandinas vinculan con la ETA. Los extranjeros habrían sido devueltos a Bariloche y se desconoce su destino ulterior. Un caso similar habría ocurrido hace un mes en el paso fronterizo de Pérez Rosales que comunica a dicha ciudad argentina con el sur chileno.

El diario Río Negro, por caso, reproduce declaraciones del propio hermano del gobernador -Carlos Natalio Sapag que administra campos propios y no de la familia como erróneamente se informó en un momento- acerca de la presencia de activistas del ETA y de las FARC alentando las tomas de tierras y potenciando el conflicto mapuche. El diario La Mañana del Neuquén acaba de publicar un mapa donde se presenta una supuesta nación mapuche que parte en dos a los territorios de la Argentina y Chile en una franja que va desde las Regiones IX, X, y XI en el vecino país, hasta las provincias de Neuquén, La Pampa (en su totalidad) y parte de Mendoza, San Luis, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. Los puertos de aguas profundas de Ingeniero White (Bahía Blanca) y Talcahuano (Concepción), de proyecciones geoestratégicas claves sobre rutas marítimas del Atlántico y del Pacífico, están dentro de este territorio

Versiones

Los representantes de las comunidades mapuches de los dos países negaron tales imputaciones y responsabilizan a los estancieros de generar esas versiones para quedarse con sus tierras, aunque muchas de ellas tienen registro de propiedad a favor de los no aborígenes. El dirigente Lorenzo Loncón de la Confederación Mapuche del Neuquén -de quien han renegado antiguos caciques territoriales como Amaranto Aigo en Ruca Choroi o Lucrecio Currumil en Quillén, donde acaba de producirse una toma de campos privados- envió una carta documento a Carlos Sapag para exigirle que «ratifique o rectifique las denuncias vinculándolos con grupos armados o guerrilleros». En ese contexto de abundante acción psicológica, Sapag salió a defender el accionar de la Policía y la justicia neuquina, acusada por ambos sectores en pugna de permanecer inactiva, en un caso, o de represión indiscriminada en el otro. El gobernador anticipó que se va a defender el Estado de Derecho y vinculó la toma de la estancia de José Podestá a «la acción de un grupo de personas que ingresaron con 110 vacas y 2 vehículos a una propiedad privada con títulos de dominio perfectamente acreditados». Aigo y Currumil apoyaron las afirmaciones de Sapag.

«Desde que fui ministro de Gobierno, la Confederación Mapuche me criticó. Sí recibí muchos abrazos, muchos elogios y mucho trabajo en común de muchos loncos mapuche. Ahora, la Confederación tiene otros objetivos y están tergiversando el sentido y la interpretación verdadera de la Ley 26.160 sancionada por el Congreso de la Nación, no habilita a la vía de hecho para ocupar tierras por parte de comunidades mapuches a propietarios particulares», advirtió Sapag.

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