6 de enero 2011 - 00:00

Sospechoso: otro robo de municiones a Fuerza Aérea

La base de El Palomar, otra vez en el ojo de la tormenta. Es allí donde llegan los billetes que se importan de Brasil y donde ayer fue robada una gran cantidad de municiones de un depósito de la Fuerza Aérea.
La base de El Palomar, otra vez en el ojo de la tormenta. Es allí donde llegan los billetes que se importan de Brasil y donde ayer fue robada una gran cantidad de municiones de un depósito de la Fuerza Aérea.
Una vez más, la fuerza que conduce el brigadier general Normando Costantino es noticia por el robo de munición. Se trata ahora de un depósito de la Fuerza Aérea ubicado en la base de El Palomar (I Brigada Aérea) del que sustrajeron más de 20 mil proyectiles, cifra aproximada, ya que las autoridades militares aún no finalizaron el conteo.

El faltante de munición calibre 22 y también 9 milímetros se detectó durante una inspección de rutina que se efectuó el 4 de enero pasado. En agosto de 2010 habían saqueado la sala de armas de una guarnición de la fuerza; el hecho delictivo aún no se esclareció.

El portón de acceso al depósito donde estaban guardados los cartuchos fue violentado y se llevaron las municiones. «Son de rezago, las íbamos a destruir porque en su mayoría estaban vencidas, además ese local se había inundado de modo que estaban humedecidas», dijo a este diario el brigadier Ernesto París, secretario general de la Fuerza Aérea. El aviador no descartó que los cartuchos hayan sido llevados por integrantes de alguna banda de delincuentes ya que «son elementos codiciados por bandas delictivas», pero según sus palabras, «los proyectiles no son utilizables porque la pólvora estaba vencida».

«Que la pólvora esté vencida no significa que el proyectil no sirva. Sí es cierto que eventualmente podría fallar el disparo porque la pólvora pierde sus cualidades de estabilidad, la deflagración puede ser irregular de manera que afecta la velocidad inicial del proyectil, pero sale», dijo a este diario un gendarme perito en balística.

La investigación penal la lleva adelante el juez Juan Pablo Sala, titular del juzgado federal Nº 3 de Morón.

Los antecedentes de ilícitos que involucran municiones y armas de la Fuerza Aérea preocupan a las nuevas autoridades de Defensa.

A mediados de agosto de 2010 (entre el 12 y el 17 de ese mes) en un conteo de rutina se constató el robo de armas, pistolas calibre 9 milímetros, ametralladoras Ingram y fusiles FAL del Grupo de Guerra Electrónica dependiente del Comando de Operaciones Aéreas, situado en el Aeroparque metropolitano. El hecho generó varias acciones: un sumario interno que avanza con lentitud, una investigación penal por el robo de las armas a cargo del juez Norberto Oyarbide, y una denuncia penal por el presunto delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Además, el análisis preliminar alarmó a los encargados de la pesquisa. El 4 de enero, día en que se tomó conocimiento del robo de munición, hubo un vuelo del denominado operativo Monedero de traslado de billetes de 100 pesos «made in Brasil». Todos los vuelos «Monedero» parten desde El Palomar y arriban a esa misma base con miles de millones de pesos acomodados en pallets o sacas según se trate de aviones Hércules C-130 o Fokker F.28. Antes de la partida de los aviones se despliega una doble barrera de efectivos de seguridad: la Policía Federal -en el perímetro interno de la base- y la Policía de la provincia de Buenos Aires en el exterior, además de personal armado en cada uno de los camiones blindados. ¿Y si el robo de munición no es más que una mascarada que sirvió de pantalla para ocultar tareas de inteligencia sobre el movimiento de los billetes de 100?, ¿qué personal estuvo apostado en cercanías del depósito de munición saqueado?, ¿existen estudios de seguridad actualizados a propósito del empleo de la base como punto de arribo de valores? Son algunos de los interrogantes que buscan explicación.

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