Stolbizer construye la isla no UCR del Acuerdo Cívico

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Distanciada, quizá sin retorno, con Elisa Carrió, Margarita Stolbizer planea suplantar el rol que su ex socia ocupaba en el Acuerdo Cívico, construcción de la que la jefa del ARI inició una estampida que tuvo, como efecto colateral, su quiebre con los «Margaritos».

Sin agenda playera -es una de los pocos dirigentes que no tiene pautado, por ahora, pasear por la costa en el verano- Stolbizer se quedará en zona urbana para diseñar el esquema para, a partir de febrero, «nacionalizar» su partido, el GEN, y su figura.

Los indicios de su táctica se detectan en sus últimos movimientos. El más revelador es la cumbre que organizó en su fundación donde sentó a Ernesto Sanz, el jefe de la UCR, con el cineasta y diputado Fernando Pino Solanas, jefe de Proyecto Sur.

Si alguna vez Carrió fue la puerta de ingreso para sectores progresistas a un pacto con la UCR, con la jefa del ARI alejada del radicalismo y del Acuerdo Cívico -además de malquistada con Julio Cobos- ahora Stolbizer pretende ocupar ese rol vacante de Celestina.

Por eso es sintomática la convocatoria a Solanas, con quien compartirá Congreso y, posiblemente, criterios y posturas. En la misma línea, mantiene un vínculo fluido con el socialista Hermes Binner, espacio con creciente cercanía con el Acuerdo Cívico.

En definitiva, interpreta Stolbizer, los hábitos de la UCR -partido del que proviene- son más de entreverarse en batallas intestinas que en procesos expansivos y de convocatoria a otros sectores. La historia enseña: su última experiencia fue la Alianza. Para la dama de Morón, en cambio, los formatos acuerdistas le permitieron, en 2007 y 2009, encabezar -lo hizo, también, en el 2003 pero solo como UCR- dispositivos electorales con relativo éxito.

Interpreta, además, que el radicalismo se encierra en sí mismo, que Carrió no formará parte del Acuerdo Cívico y que hay sectores dispersos, algunos progresistas, otros peronistas, como también movimientos sociales, que quieren formar parte de un frente anti K.

Sin Carrió y su ARI, Stolbizer quiere ser quien encabece el sector no radical del acuerdo y, en paralelo, darle un componente peronista, apenas perfilado en el esquema electoral del 28 de junio pasado.

Para eso, la ordenadora del GEN sigue con la cosecha de peronistas anti-K, entre ellos el ex diputado nacional Aníbal Leguizamón, a quien Stolbizer le encargó reunir un ala PJ para un espacio para, con el paso de los meses, confluir hacia el Acuerdo Cívico.

En el último tiempo, la diputada -que encabezó la boleta bonaerense del AC- entró en una batalla silenciosa con Carrió que, incluso, operó a través de Juan Carlos Morán una jugada para «quitarle» dirigentes en la provincia. Lo logró. Fue una declaración de guerra.

En ese tránsito, perdió incluso un cargo en la Legislatura bonaerense. Sin embargo, Stolbizer sostiene que seguirá una etapa de expansión del GEN que quiere convertir en un partido nacional. ¿Un reflejo de sus íntimos deseos respecto a su rol electoral en el 2011?

Por alguna razón, no del todo precisa, Stolbizer rehúsa quedarse en la provincia donde fue candidata en el 2003 y 2007 a gobernadora, y como primera diputada en el 2009. Quizá esa repetición de postulaciones es la que, en definitiva, la anima a buscar otro destino.

Es, de todos modos, un factor de intriga entre los suyos y en la UCR porque, a simple vista, integra el pelotón de posibles candidatos 2011 junto a Ricardo Alfonsín y, algunos escalones más atrás, Gustavo Posse.

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