Stolbizer y el efecto Santa Fe para destronar a De Narváez

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Antes del filtro de las primarias -que podría producir más daños que los previstos-, la secuencia electoral hasta el 14 de agosto, que comenzó con el triunfo macrista del 10 de julio en Capital Federal, aparece en las estrategias de los espacios opositores como un recurso de posicionamiento y salvataje.

Como además se da por hecho que este domingo en Santa Fe, el siguiente en Capital y el otro en Córdoba, el planeta K asimilará tres derrotas, los planes se vuelven más pretenciosos. Es el caso del Frente Amplio Progresista (FAP) que encabeza Hermes Binner y ordena, en su versión bonaerense, Margarita Stolbizer.

El FAP apuesta, en rigor, a que el efecto de la elección santafesina -donde presumen un triunfo con cierta holgura- les permitirá avanzar con un esquema de campaña, que más adelante contará con la presencia de Binner, para disputarle el segundo lugar a Francisco de Narváez y su alianza con Ricardo Alfonsín.

Anteayer, notificados de los últimos datos de Santa Fe y con alguna proyección sobre Córdoba, Stolbizer reunió en su búnker -el IGEN, instituto de su partido, por Congreso- al comando de campaña del FAP bonaerense, jefatura que delegó en Marcelo Ferreira, su mano derecha en los oficios electorales y políticos.

Estaba, casi en pleno, la lista de candidatos a diputados nacionales. Desde el ceteísta Víctor De Gennaro hasta Victoria Donda (Libres del Sur). También Sebastián Cinquerrui, otro excarriorista, Aníbal «Toti» Leguizamón, que aporta la «pata peronista» al armado, además de los radicales Virginia Linares y Omar Duclós.

Fue Duclós quien contó, con detalles, la experiencia de Stolbizer el viernes pasado en Azul, donde se cruzó con un grupo de militantes identificados con La Cámpora que empezaron por gritarle insultos y al final le arrojaron una botella.

No sólo eso; la persiguieron hasta un hotel céntrico -contó Duclós-, donde tuvo que permanecer 40 minutos «encerrada». El sitio terminó porque los militantes se marcharon para participar de un acto que en esa ciudad encabezaba el candidato a vicegobernador Gabriel Mariotto.

El episodio fue, como indican los manuales de la política, aprovechado por la candidata, que denunció la «agresión» de los sectores juveniles K, pero, además, para marcar diferencias entre esos comportamientos y los del espacio que encabeza.

Anteayer, en tanto, el comando de campaña definió varias líneas de acción:

  • A la espera de la elección santafesina, apuestan a que una victoria de Antonio Bonfatti, el candidato de Binner en Santa Fe, produzca un efecto contagio que los impulse para destronar del segundo lugar a De Narváez, por ahora el candidato opositor mejor ubicado detrás de Daniel Scioli. Luego de ese turno, tienen la promesa de Binner para mostrarse con la candidata bonaerense en campaña. Ese envión podría mejorar si en Córdoba se impone Luis Juez, resultado todavía más incierto. 

  • Más allá de los componentes extras, la mesa del FAP bonaerense decidió diversificar su campaña en función de la variedad de sus integrantes: Donda, por caso, encabezará el perfil joven, mientras Duclós y los Linares apuntarán a los radicales clásicos, Cinquerruí en el universo de los desencantados del carriorismo y Leguizamón con los de perfil más peronista. «Tenemos que suplir el despliegue económico de De Narváez con militancia y división de tareas», dicen desde el comando de Stolbizer, casi como si dictaran un libro de autoayuda para una campaña sin recursos.

  • Toman, en ese rubro, enseñanzas de otros: por caso, Stolbizer -que no es la más diestra para la simpatía- aceptó una sugerencia de sectores de Libres del Sur para montar shows y actos de campaña «alegres». La candidata comparó: «En 2003, no podías hacer campañas alegres, ahora sí», avisó, y autorizó batucadas y música festiva en sus recorridas; habrá incluso peñas en el interior de la provincia y «mateadas» en el conurbano. 

  • La próxima escala es complicada: en la primaria se juega no sólo la posibilidad de competir, sino, sobre todo, se recortan cuáles son las figuras con más posibilidades para desafiar al oficialismo. Así como Binner, Alfonsín y Eduardo Duhalde forcejearán para ver quién absorbe el voto útil anti-K, en provincia lo harán De Narváez y Stolbizer. Por eso, en paralelo, el mensaje apunta a instalar la idea de un «Frente Amplio» duradero, al estilo uruguayo, por lo que la consigna es también instalar los colores de esa fuerza: el azul y el naranja.
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