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Stone, ganado por el espíritu bolivariano
Cristina de Kirchner discurre con el director de «Pelotón» sobre los rasgos faciales de Evo Morales.
Al comienzo, tres comentaristas frívolos confunden coca con cacao, dicen que «el dictador boliviano provee de coca al venezolano», etcétera. Pertenecen al noticiero FoxNews, y la escena ejemplifica muy bien qué clase de información recibe diariamente el público de EE.UU.. A Oliver Stone le bastan unas pocas perlitas semejantes para dejar sentada la maliciosa torpeza de esos formadores de opinión, pero en cambio comete su propia torpeza, queriendo mostrar que esos gobernantes son un encanto de persona. Es cierto, son encantadores. Y él les compra todos los buzones.
Fascinado por la llamada revolución bolivariana, Stone se presta a hacer un promocional de Hugo Chávez, resume la historia oficial y el pensamiento vivo del líder venezolano, y ya que está visita también a Evo Morales, el matrimonio Kirchner, Raúl Castro, Rafael Correa y Lula, aunque a este último casi siempre lo registra con Chávez pegado al lado suyo. Por cierto, el caribeño es un personaje de película, dinámico y divertido, sobre todo si el director no le hace una sola pregunta incómoda. En cambio, el presidente paraguayo Fernando Lugo se muestra serio, apacible, y quizá por eso apenas aparece unos pocos minutos (y no se registra su respuesta cuando Stone le sugiere pedir dinero a Chávez). Gente más seria, Bachelet y Tabaré Vázquez ni siquiera aparecen.
En síntesis, la obra convence sólo a los convencidos, pero divierte a todos, claro que por razones contrapuestas.
Chávez bromea sobre la bomba iraní de fabricar harina de maíz, Morales enseña a mascar coca, que Stone mastica como si fuera caramelo, Correa explica su pedido de instalar una base militar ecuatoriana en Miami, como condición previa para autorizar una base de EE.UU. en su país, Kirchner cuenta orgulloso la actuación coordinada para burlar a Bush en Mar del Plata, su esposa («llena de espíritu bolivariano», dice Stone) se molesta cuando el director le pregunta cuántos pares de zapatos tiene («¿por qué siempre le preguntan esto a las mujeres y nunca a los hombres?», prejuzga), y Castro dice que «la revolución en medio siglo ha llegado completita a la costa». También los balseros llegaron a la costa, pero de Miami. En fin, hay un chiste muy bueno de Kirchner sobre las candidaturas presidenciales, tipo «Haz lo que yo digo», y otro de Lula, que de ser cierto nos quitaría las ganas de reírnos: Brasil pagó de veras toda su deuda y declara un superavit impresionante. Idea original, Fernando Sulichin, productor habitual de Stone. Opinólogo, Tarik Ali, asesor de Telesur y autor de «Piratas del Caribe: el eje de la esperanza». Tema final, «South American Way», de Carmen Miranda, popular en tiempos de Roosevelt y su «política del buen vecino», ahora en versión de la cubana Cucú Diamantes, esperando que Obama sea otro «buen vecino».


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