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Sturzenegger criticó reclamos de la UIA

El foco debe centrarse en el tipo de cambio multilateral.
Dos factores exógenos que influenciaron el ciclo productivo del año fueron la desacumulación de inventarios, que el INDEC cuantificó en una contracción del 2% de la economía en el primer trimestre, y la caída de la economía de Brasil, que repercutió en la pérdida del 0,8% del PBI para la economía argentina.
La política inflacionaria conocida como régimen de metas de inflación es la que mejor le sirve a la industria porque la inflación distorsiona los precios y hace que no se puedan hacer proyecciones de inversiones de largo plazo, lo que implica que además muchas de ellas nunca se concreten.
Nadie ha logrado demostrar la existencia de costos en términos de producción por tener una política antiinflacionaria para el caso argentino. Aún si existieran, son altamente superados por los beneficios de la estabilidad de precios.
¿Qué pasa si algún sector se desvía de la evolución de los precios de la meta de inflación?". Por ejemplo, el sector automotor subió los precios 3,2% y con eso logró sostener las ventas, mientas que el cemento sigue desconectado y subió los precios 3% en mayo, julio y septiembre. Y le fue como le fue. Es uno de los que peores resultados tuvo este año.
Es un error subir los precios por las dudas, con sus obvias consecuencias.
Un crédito blando es un crédito que no remunera los depósitos y que, por lo tanto, desalienta a los depositantes y los incentiva a volcar sus ahorros fuera del sistema financiero. El diagnóstico es claro: en tanto la tasa sea negativa es imposible que haya depósitos, sin depósitos no hay crédito. Así, el crédito se torna inevitablemente raquítico y por eso en los países en que se respeta al depositante, los industriales tienen abundancia de crédito.


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