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Sturzenegger: “La inflación baja con precios y dólar libres”
El Presidente del BCRA presentó ayer un informe titulado “Diez reflexiones sobre la política monetaria y el proceso de desinflación”. Dijo que las expectativas de precios para 2018 son las más bajas desde 2009. Y defendió el “sesgo restrictivo” de sus políticas. A continuación, el texto completo.
Federico Sturzenegger.
7| El tipo de cambio flotante ha sido un poderoso antídoto contra los flujos de capitales de corto plazo. Cada vez que el tipo de cambio se aprecia, se habla del tema de las Lebac. Pero cuando el tipo de cambio se deprecia y resulta que las Lebac no eran tan buen negocio como parecía, el tema desaparece del debate público por un tiempo. Hasta el nuevo ciclo. Pero esto que es cíclico en los medios no lo es en los mercados. Los que arriesgan saben que el tipo de cambio puede barrer con la ganancia de meses en días. Y esto los mantiene a raya. Fíjense lo siguiente. Tomando 2016 y 2017 hasta noviembre, a través de la cuenta corriente y la cuenta capital de la economía argentina ingresaron u$s310.000 millones brutos (exportaciones de bienes y servicios, turismo en el país, intereses cobrados, colocación de deuda, entrada de capitales y demás), mientras que la entrada neta de capitales para inversiones de portafolio fue de u$s11.000 millones. Como ven, una cifra que no tiene la magnitud relativa que se le suele asignar. Pero lo interesante también es que estos flujos se mueven de manera contraria a los movimientos del tipo de cambio, dándole una sorprendente estabilidad al TCRM.
8| La coordinación con la política fiscal ha sido una cuestión abordada y planificada desde el principio de nuestra gestión. Las metas de inflación fueron establecidas en forma consistente con las transferencias que se preveían que el BCRA debería efectuar al Tesoro mientras se llevaba adelante la convergencia fiscal gradual. De esta forma, la asistencia monetaria al fisco se corresponde con los aumentos esperados en la demanda nominal de dinero, y por ende no existe la necesidad de esterilizarla. Por otra parte, el Gobierno elegiría una trayectoria para el déficit fiscal. La parte de ese déficit que no se financiara con transferencias del BCRA, implicaba para el Gobierno la necesidad de recurrir a otras fuentes de financiamiento. Este esquema se implementó exactamente según lo planeado, y de ahí se desprende el hecho de que las Lebac sin contrapartida en aumento de reservas internacionales se mantuvieron constantes en relación con el PBI.
9| Como contracara, el crecimiento en el stock de Lebac se explica integralmente por otro motivo: la compra esterilizada de reservas, que ya supera los u$s30.000 millones, y por lo cual venimos viendo un BCRA batiendo sucesivamente récords de reservas. El crecimiento en la hoja de balance con reservas en el activo y Lebac en el pasivo es una trayectoria previsible y repetida en países que se estabilizan monetariamente. No genera déficit cuasifiscal en el mediano plazo, porque el retorno de los activos externos en pesos típicamente equivale al de la tasa doméstica, mientras que en el ínterin provee un seguro para vaivenes macroeconómicos del que Argentina carecía.
10| Hace unas semanas dije que Argentina en unos 4 o 5 años tendría una inflación "normal". Una inflación normal hoy en el mundo es una inflación del 2%. Tantas frustraciones hemos acumulado con el tema inflación, tantas alquimias hemos experimentado a lo largo de los años, que muchos interpretaron esa frase como una claudicación en la lucha contra la inflación, pensando que esto demoraba nuestro objetivo de llegar a una inflación de un dígito. Esta interpretación muestra qué tan desconectados hemos quedado del mundo. Una inflación del 10% no existe casi en ningún lado. Además, ¡10% es nuestra meta para el año que viene! Cuando en cuatro o cinco años miremos hacia atrás y veamos el camino recorrido, cuando Argentina esté probablemente debatiendo si debiera pasar del objetivo de inflación del 5% anual que nos hemos fijado a uno más normal del 2% anual, veremos con algo de asombro aquel momento en que convivíamos con inflaciones inusitadas y que nos parecían tan difíciles de vencer.


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