1 de agosto 2014 - 00:00

SU DINERO PERSONAL: ganar por una cabeza

“Tengo inversiones tradicionales en el campo, pero estoy analizando un portfolio más sofisticado: necesito saber si es recomendable adquirir un caballo de carrera, cómo se gana dinero con este negocio y cuáles son sus riesgos”. (Hugo Fuertes, Rosario).

Distribución de equinos en Argentina
Distribución de equinos en Argentina
Novedosa inquietud en tiempos de incertidumbre para todo tipo de inversión. Bajo la premisa de que el juego puede soportar cualquier crisis, apostar al azar es una opción que a muchos tienta. Sin embargo, si el objetivo es plenamente económico, hay que saber que comprar un caballo de carrera es un negocio de alto riesgo. ¿Por qué riesgo? Como toda competencia, las carreras son una combinación entre la habilidad del caballo y la suerte, ya que nada asegura un rendimiento.

Ante todo, es importante conocer quiénes son estos animales, ya que los hay para distintos objetivos: pura sangre de carrera, de polo, saltadores de exhibición y de adiestramiento. Los caballos pura sangre son los animales específicamente criados para competir en una pista. Se trata de una raza que nació de la mezcla de tres espectaculares ejemplares, aportando velocidad y resistencia. La fusión de estas características dio a luz a destacados caballos atletas. Existe también otra raza, conocida como cuarto de milla: su nombre deriva de las carreras que se realizaban en un camino recto que medía, justamente, alrededor de un cuarto de milla, que equivale a unos 400 metros. Además de ser caballos de carrera, también son útiles para trabajar con el ganado.

A la hora de la adquisición de un equino, los expertos recomiendan estudiar, primero, su árbol genealógico. Hay que conocer por lo menos las seis generaciones previas, para determinar las características que pueden heredarse, explicaron desde la Asociación Cooperativa de Criadores de Caballos de Sangre Pura de Carrera. Pero aclararon que ser hijo de un buen padre y una buena madre no garantiza una victoria a la hora de correr.

El valor de venta de los caballos varía desde los 1000 dólares a los 100 mil dólares, dependiendo de su familia y su calidad. Para su compra se pueden aprovechar tres oportunidades. La primera es en una carrera de muestra, donde los animales corren para ser vendidos. Allí, el precio se establece al principio de la competencia y varía de acuerdo a la calidad del caballo, no del resultado de la carrera.

La segunda posibilidad es adquirir unidades en subastas. Allí participan otras razas y especies. Se los agrupa en potros, caballos de carrera y yeguas criadoras. En estos remates, obviamente, se brindan todos los datos del animal: linaje, nacimiento y tipo de sangre, entre otros datos. A partir de allí, comienza la puja que no asegura la obtención de un precio inferior del común del mercado si muchos compradores posan el ojo sobre el mismo bien.

La tercera opción es la venta privada. A los interesados les gusta esta alternativa, ya que allí pueden estudiar mejor al caballo y negociar un precio directamente con el vendedor.

Más allá de la adquisición, a lo largo de la crianza del equino hay gastos extras en su manutención, alimento, veterinario, etcétera. Es un animal que requiere atención y dinero.

Los animales son criados en los haras, establecimientos que se dedican a la cría de ganado equino. De acuerdo a un informe del Ministerio de Agricultura de la Nación, para la elección de la ubicación de un haras deberían considerarse los siguientes puntos: la calidad del agua, la fertilidad del suelo que va a reflejar el tipo de pasturas que crezcan en ese suelo, las precipitaciones de esa región, la presencia de árboles y los caminos de acceso (distancia del establecimiento-rutas).

El siguiente paso es el de registrar al purasangre en el jockey club con todos sus datos. Caso contrario, no puede participar de las competiciones.

La inversión se recupera si, más de una vez, el caballo termina entre los cinco mejores competidores, dado que hasta ese puesto se gana dinero. El premio va para el dueño del caballo, pero de ese total, un 30% se reparte entre el jockey y el criador. Usualmente, el caballo ganador se lleva el 60% de la bolsa de la carrera, el segundo lugar se lleva el 20% y el tercero recibe el 12%. Los premios varían de acuerdo al tipo de carrera, por lo que en realidad no se puede determinar el rendimiento. Hay carreras que pagan 12 mil pesos, mientras que otras entregan 600 mil pesos.

Un caballo que tenga una buena performance, seguro aumentará su valor de reventa. Pero si no gana después de varias carreras, es evidente que el caballo va al libro de pérdidas.

Desde la Asociación Cooperativa de Criadores de Caballos aconsejaron que lo ideal es que la inversión de un purasangre sea más un hobby que un negocio. Si el caballo se enferma o se lastima, no puede correr. Si no tiene capacidad o aires de ganador, no hay retorno. Es, definitivamente, una apuesta mayormente ligada al azar.

Eso sí, si la suerte está presente, se pueden obtener resultados multimillonarios. Una curiosa historia data de un caballo que si bien era talentoso en las pistas, era mucho más rentable fuera de ellas. Se trata de un purasangre británico, llamado Frankel, que era heredero de una familia de ganadores. El animal, cuyo dueño era el príncipe saudita Jalid Abdulá, dejó de correr en 2012. A partir de allí, comenzó su vida como semental. La inseminación de este potentoso ejemplar se cotiza en 188 mil dólares. Se calcula que a lo largo de su carrera como semental puede llegar a ganar 150 millones de dólares.

El primer paso para constituir una asociación civil es contar con al menos siete personas físicas mayores de edad que asuman los roles dentro de la organización: presidente, secretario, tesorero, vocales y comisión revisora de cuentas.

Luego se debe realizar el pedido de autorización para funcionar como persona jurídica. ¿Qué significa esto? Es el reconocimiento que otorga el Estado para funcionar como asociación, su identidad jurídica.

En la Ciudad de Buenos Aires el trámite se realiza ante la IGJ (Inspección General de Justicia); en la Provincia de Buenos Aires, ante la DPPJ (Dirección Provincial de Personas Jurídicas). De todas maneras, es posible constituir una asociación civil en cualquier provincia del país, dado que todas cuentan con un registro donde realizar el trámite.

Una vez concluida esa parte burocrática, muy engorrosa en la práctica, hay una serie de beneficios para la organización. No sólo se la reconoce para que comience a funcionar como tal, sino que además se pueden solicitar subsidios al Estado y hay una serie de beneficios impositivos que incluyen exenciones de IVA, del impuesto a las Ganancias e Ingresos Brutos.

Luego, es importante, sacar un CUIT y un talonario de facturas a nombre de la asociación civil.

El primer costo fijo es el llamado Formulario Constitución IGJ, que cuesta 125 pesos; luego el Formulario Reserva de Nombre, por el cual hay que desembolsar 75 pesos; el Dictamen Profesional Precalificatorio, a 65 pesos y, obviamente, fotocopia de DNI de los miembros de la asociación.

@AndyGlikman

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"Requiero información sobre la constitución de una asociación civil. Tengo un objetivo para llevar a cabo pero sin fines de lucro. ¿Dónde se tramita? ¿Quiénes pueden integrarla? ¿Cuánto cuesta ponerla en pie?"

(Silvia Fein, Villa Crespo).