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SU DINERO PERSONAL: hongo negro y caro busca paladar
"Soy chef y cuento con ahorros. Lo ideal, dada mi profesión, sería algo relacionado con lo culinario, por lo que analizo poner este dinero en la producción de trufas negras en campos argentinos. En Europa es un producto muy codiciado, pero no conozco cómo funciona en el país. ¿Qué cantidad de dinero hay que invertir y qué retorno puede brindarme este negocio?" (Marcos Mezza, Pilar).

Para quien quiera diversificar su cartera de inversiones es una opción poco explotada, que le abre puertas a pequeños inversores que buscan alternativas no tradicionales.
Históricamente, la región productora de trufas se halla en Europa (Francia, España e Italia). Sin embargo, existe un campo de cincuenta hectáreas en Espartillar, provincia de Buenos Aires, que apostó a este mercado. Cuenta con 10 mil árboles, entre robles, encinas y avellanos, que en las raíces ya tienen el hongo que va producir las trufas. Hasta ahora, es el único punto de la Argentina donde se cultiva el diamante negro. En tanto, en el resto de la región, Chile cuenta con experiencia trufera.
La demanda de este hongo aumentó considerablemente en los últimos años, como consecuencia de un boom en las tendencias gourmet. Pero, a la vez, bajó la producción en Europa, cuestión que algunos ingenieros forestales atribuyen al cambio climático.
Cristian Panizzi, socio del emprendimiento Trufas del Nuevo Mundo, explicó a Viernes que se trata de un fideicomiso donde se accede a través del pago de cuota partes. Para ello se requiere un desembolso de 25 mil dólares a pagar en 60 cuotas o 14.500 dólares en 90 cuotas. De esa manera, los fiduciantes pasan a tener acciones y se convierten en dueños de una porción del campo. Se puede ingresar al negocio, incluso estando avanzado. En ese caso, la rentabilidad tardará menos en llegar.
Se trata de un negocio de mediano a largo plazo. El retorno anual sobre la inversión arranca a partir del sexto año, donde se gana un 11% hasta el décimo año. Luego, se comienzan a pagar dividendos más interesantes. Entre el año 10 y 19 de la inversión, se calcula una retorno del 28% y a partir del año 20, del 37%. La renta se recibe durante unos 40 a 60 años, que es el tiempo de vida que tienen los árboles. Se estima que se llegarán a producir, en el décimo año, unos 40 kilos por hectárea.
La truficultura no es una inversión que se elija sólo por una cuestión financiera. Los interesados en este negocio buscan tener una reserva de valor en la tierra, poniendo el dinero en un ámbito productivo y del cual ellos mismos pueden participar recolectando los hongos. Es justamente el proceso de cosecha comandado por perros truferos la parte más interesante para algunos inversores, ya que son ellos quienes hacen la cacería de trufas.
Las trufas salen en la raíz de los arboles. Se buscan en el invierno con perros adiestrados que, por el aroma fuerte que tienen, las encuentran y marcan dónde están estos hongos. Se escarba un poco y lo que se tiene que hacer es fijarse si está madura o si se tiene que dejar un poco más en la tierra, explicó Panizzi.
La demanda de este hongo está en constante crecimiento. Es un negocio que, a 130 dólares la trufa, apunta a un mercado de lujo que aún le falta desarrollar paladar en Argentina. Sin embargo, su ventaja comercial es muy grande, dado que es un producto escaso. Lo recomendable para las trufas nacionales es exportarlas a Europa entre los meses de junio a septiembre, época en la que el Viejo Continente no las produce pero las precisa para crear aceites, quesos y acompañar pastas, entre otras ofertas gourmet.
Los riesgos del negocio están, como en casi todas las inversiones agropecuarias, asociados al clima. Además, la importancia de saber colocar el producto en el mercado, dado que se compite con Europa, Chile, Australia, Nueva Zelanda, Japón y Estados Unidos, principalmente.
Un detalle de color es que no hay ninguna trufa que tenga exactamente el mismo sabor que otra. El tipo de árbol sobre el que se desarrolló, el hábitat, el clima y la cantidad de lluvia caída son los factores que influyen en su sabor.
Para concluir, una curiosa anécdota sobre las trufas negras de Perigord. En noviembre de 2008, el cazador de trufas Luciano Sanini y su perro hallaron en Italia lo que hasta ahora es la trufa más grande del mundo. Se trató de un hongo de 1,5 kilogramos, que fue subastado simultáneamente en distintos países. El comprador fue Stanley Ho, uno de los hombres más ricos del mundo, quien hizo su fortuna invirtiendo en hoteles y casinos. Pagó por esta trufa nada más y nada menos que 330 mil dólares. Mezza: Que tenga la misma suerte que Sanini.
Requiero asesoramiento acerca de la diferencia entre un fondo de inversión y el crowfunding en el área del real estate. Además, qué diferencia hay entre este método y la compra tradicional de un inmueble para inversión. (Fátima Gutiérrez, Don Torcuato).
Para responder a esta consulta contactamos a dos empresas argentinas que trajeron el crowdfunding inmobiliario al país. Se trata de MisMetros y de NewLink Real State.
El crowdfunding o financiación colectiva es un modelo de inversión relativamente nuevo. Si bien ya supo hacerse un espacio en lo que respecta a la financiación de proyectos artísticos o tecnológicos, es una novedad en el campo inmobiliario. Con este nuevo paradigma, una persona puede convertirse en dueña de una porción de oficinas con renta, un lote con revalorización, un desarrollo inmobiliario, una cochera, una amarra, o el producto que esté disponible para inversión en ese momento.
Ante la falta de créditos bancarios o la imposibilidad de comprar un departamento por sus altos precios en dólares, la inversión colectiva implica que miles de pequeños inversores participen en la compra de propiedades y decidan qué cantidad de metros van a adquirir.
En lo que respecta a la diferencia entre un fondo de inversión y el financiamiento colectivo, según explicó Damián Lopo, presidente de NewLink, en el primero se delega en un administrador la decisión de qué activos comprar. Un fondo inmobiliario funciona igual que uno de acciones o de bonos. En cambio, en crowdfunding el inversor elige los inmuebles directamente dentro de un menú preseleccionado; puede optar por residencias u oficinas, elegir la zona y definir una estrategia de diversificación al invertir en distintas unidades.
Los inmuebles pueden comprarse al contado o bien pagando un 30% al principio y después el 70% restante, según actualice la Cámara de la Construcción, explicó un bróker de Nucifora Propiedades, encargado de comercializar MisMetros.
Los retornos son muy variables dependiendo lo que se elija, debido a que hay productos que apuntan a ser un refugio de valor, un resguardo de la inversión en ladrillo; y otros que apuntan a obtener rentabilidades más agresivas. Tranquilamente podemos esperar entre un 4% para el perfil más conservador, hasta un 15% o más para los más agresivos, con toda la gama intermedia, según la elección del cliente, aclaró Lupo. Con un mínimo de mil dólares ya se puede ingresar al negocio y se es libre de vender la participación a un tercero en cualquier momento. Como en todo el mercado inmobiliario, el crowdfunding expone a los mismos riesgos de todo el sector, hoy congelado. De todas maneras, al poder optar también por cocheras o camas náuticas, se abre el abanico de posibilidades, donde tal vez se puede obtener una menor tasa de retorno pero de manera más rápida.
@AndyGlikman
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