La petrolera Royal Dutch Shell reportó ayer un aumento del 42% en las ganancias del primer trimestre, su mayor nivel en más de tres años, por sólidos precios y producción de petróleo, pero sus acciones cayeron 0,53% en la Bolsa debido a que el flujo de caja incumplió los pronósticos.
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Las expectativas de que Shell continúe generando fuertes utilidades y flujo de caja eran muy altas después de que la compañía anglo-holandesa superara a su principal rival Exxon Mobil en ambos frentes en 2017 gracias a una reducción de costos y una mayor eficiencia.
De esta manera el beneficio de 5.300 millones de dólares reportado por al firma no fue suficiente.
"El foco para las grandes petroleras en los últimos meses ha sido el retorno de flujo de caja libre, particularmente considerando cuán fuerte es el primer trimestre estacionalmente para el grupo", detallaron los analistas.
Se espera que las principales petroleras del mundo generen más efectivo en 2018 que en cualquier otro momento de esta década después de tres años de recortes, pero los directorios permanecen cautos en medio de la incertidumbre por los precios a corto y largo plazo.
"Las fuertes ganancias de Shell este trimestre estuvieron apuntaladas por precios más altos del petróleo y el gas, el continuo crecimiento y un muy buen desempeño de nuestro negocio integrado de gas y un rendimiento mejorado en nuestro negocio de exploración y explotación de hidrocarburos", dijo el presidente ejecutivo de la compañía Ben van Beurden en un comunicado.
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