12 de junio 2009 - 00:00

“Suba de deuda de EE.UU. traerá próxima debacle”

«La explosión de la deuda soberana de Estados Unidos podría hacer más daño a la economía que la reciente crisis financiera», alertó el economista John Taylor en un artículo reciente en el diario Financial Times. Para el profesor de la Universidad de Stanford, «la deuda podría llegar al 100% del PBI en tan sólo cinco años» y, si los riesgos sistémicos en el sector privado llevaron a esta crisis, el crecimiento de esta deuda impagable conducirán a la próxima crisis.

- La decisión de Standard & Poor's de rebajar sus perspectivas para la deuda soberana británica de «estable» a «negativa» debe ser una llamada de atención para el Congreso de Estados Unidos y la administración de Barack Obama.

- De acuerdo con el plan de presupuesto de Obama, la deuda federal está en explosión. Para ser precisos, está aumentando (y seguirá aumentando) mucho más rápido que el PBI, una medida de la capacidad de Estados Unidos para pagarla. A fines de 2008, la deuda federal equivalía al 41% del PBI y la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) estima que subirá al 82% en 10 años. Sin cambios de política, la deuda podría llegar al 100% del PBI en tan sólo cinco años.

- «Un Gobierno que carga con un nivel de deuda del 100% es incompatible con una calificación de triple A de Standard & Poor's», afirmó la agencia calificadora de riesgo. El riesgo planteado por esta deuda es sistémico y podría hacer más daño a la economía que la reciente crisis financiera.

- El déficit en 2019, será de u$s 1.200 mil millones; la recaudación de impuestos rondarían los u$s 2.000 mil millones ese año, lo que significa que un aumento tributario permanente del 60% sería necesario para equilibrar el Presupuesto. Es evidente que esto no ocurrirá y no debería ocurrir.

- Así pues, ¿de qué otra manera podrían los pagos de deuda reducirse como porcentaje del PBI? La inflación lo hará. Para que la relación deuda-PBI volviera al mismo nivel de fines de 2008 se requeriría una duplicación de los precios. Así, el PBI nominal se multiplicaría por dos y la relación deuda-PBI se reduciría a la mitad, de nuevo al 41% desde el 82%.

- Una suba del 100% en el nivel de precios equivale a un 10% de inflación durante 10 años. Pero no será tan suave, sino probablemente como la gran inflación de los años 60 y 70, con auges seguidos de caída y recesión cada tres o cuatro años y una sucesivamente mayor tasa de inflación después de cada recesión.

- Que la Reserva Federal ahora compre bonos del Tesoro de más largo plazo, en un esfuerzo por mantener bajos los rendimientos, añade credibilidad a esta aterradora historia, porque sugiere que la deuda se monetizará. Y que la Fed pueda tener dificultades para reducir de su inflada hoja de balance para prevenir la inflación aumenta el riesgo considerablemente.

- Por supuesto, un 100% de inflación significa un 100% de depreciación del dólar. Los estadounidenses tendrían que pagar 2,80 dólares por un euro, el japonés podría comprar un dólar por 50 yenes y el oro llegaría a u$s 2.000 por onza. Esto no es un pronóstico, porque la política puede cambiar; es más bien una indicación de la magnitud del riesgo sistémico que el Gobierno está creando.

- ¿Podría Washington desoír esta llamada de atención? Ya se escucharon sus excusas. «Tenemos una crisis financiera sin precedentes y deberemos cargar un déficit sin precedentes». Esta reflexión es irresponsable. Una política responsable sería tratar de equilibrar el Presupuesto en tiempos de bonanza.

- Las acciones e intervenciones del Gobierno en los últimos años provocaron, prolongaron y agravaron la crisis financiera. El problema es que la política es cada vez peor. Los altos funcionarios gubernamentales, abogan por la creación de un poderoso regulador del riesgo sistémico para aplacar el riesgo sistémico en el sector privado. Pero ahora es su Gobierno la fuente más seria de riesgo sistémico.

- La buena noticia es que no es demasiado tarde. Hay tiempo para despertar, para hacer una corrección y volver por el buen camino. Muchos culpan a las agencias de calificación por no darnos información sobre los riesgos sistémicos en el sector privado que llevaron a esta crisis. No las ignoremos cuando intentan alertarnos sobre los riesgos en el sector público que conducirán a la próxima crisis.

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