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Sube importación de gas licuado (sufre el superávit comercial)
«Pasar de 8 despachos de emergencia en 2008 a al menos 45 programados para este año sin duda es un claro síntoma de dependencia», interpretó el analista de energía boliviano Bernardo Prado, y agregó que las importaciones de GNL superarán pronto los despachos por gasoducto de la vecina Bolivia. Analistas de energía dicen que las bajas inversiones para aumentar la producción doméstica de gas y naftas, y el limitado suministro proveniente de Bolivia, indican la única opción del Gobierno de Cristina de Kirchner es importar grandes cantidades de GNL.
El alza de precios y el volumen de importación son malas noticias para el superávit comercial de la Argentina, que se redujo casi un 30% en 2010, provocando que el Gobierno incremente los controles de importación para proteger uno de los pilares de su política económica. «Si la Argentina produjera (más) gas natural tendría un mayor control sobre el precio», señaló el experto Gustavo Callejas, ex subsecretario de Energía.
La Argentina pagará al menos el doble del precio de Estados Unidos por sus compras de GNL para una segunda terminal de importación que comenzará a funcionar en junio, dijo una fuente familiarizada con las negociaciones. El país le pagará a Morgan Stanley y a la española Gas Natural aproximadamente u$s 10,7 por millón de BTU por un contrato de abastecimiento de seis meses, dijo la fuente la semana pasada, que pidió no ser nombrada. Además, Morgan Stanley proveerá GNL a la Argentina en abril por u$s 8,5 por millón de BTU, que también está por encima de los u$s 7,27 por millón de BTU que el país pagó por el gas natural boliviano en 2010.
«Este es el resultado de una mala política argentina eligió comprar gas natural licuado en el mercado spot en lugar de firmar contratos de largo plazo, y eso va a tener un alto costo y una incertidumbre que va a tener que afrontar el país en algún momento», dijo el experto Gerardo Rabinovich, del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi (IAE). A pesar de esto, los acuerdos están en línea con los precios internacionales del GNL entre u$s 10 y u$s 11 por millón de BTU, que pueden ser más altos que el gas producido localmente por los costos de licuado y envío.
Los precios al contado podrían subir en los próximos meses cuando Japón, el principal comprador, busque aumentar las importaciones tras el terremoto del 11 de marzo que cerró más de 9 gigavatios de su capacidad nuclear. Los precios del GNL a corto plazo ya subieron un 10% desde el sismo. La demanda más fuerte de GNL, especialmente de Japón, y el débil crecimiento de la producción podrían impulsar un alza de precios en los próximos años.
El Gobierno prometió incrementar la producción de gas natural doméstico y culpa a las administraciones previas por no haber logrado atraer inversores extranjeros para la exploración de energía. Algunos analistas de la industria dicen que los funcionarios de energía podrían estar adoptando una estrategia de «esperar y ver», invirtiendo poco en las terminales regasificadoras con la esperanza de que Bolivia pueda incrementar los envíos por gasoducto en los próximos años.
El Gobierno firmó un acuerdo en enero para estudiar la construcción de una tercera terminal regasificadora. «Es la determinación estratégica de la Presidente de poder contar con todos los volúmenes (de gas) necesarios para que la Argentina tenga un desarrollo sostenido y sustentable, fundamentalmente en materia industrial», dijo el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido en aquel momento.
Por su parte, los economistas advierten que la actividad industrial comenzará a frenarse a menos que hayan fuertes inversiones para expandir la producción, pero el Gobierno necesitaría impulsar la generación de energía primero. «Si vemos las cosas con un panorama más amplio a futuro, lo único que están haciendo es garantizar su seguridad energética frente a una demanda desfasada con la capacidad de producción interna», indicó Prado, director del equipo de investigación Hidrocarburos Bolivia. Agregó que otro motivo por el cual las importaciones están creciendo es porque la Presidente quiere prevenir la falta de energía en un año de elecciones presidenciales.
Agencia Reuters


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