Este libro es varios libros. Es como una bitácora, ese armario que contiene montones de cosas para quienes salen a navegar, entre ellos un "cuaderno de bitácora", donde está el recorrido que se ha hecho. Dividido en tres partes, "Kinsey y yo" es una suma mayor de cualidades. Es un libro para amantes de la novela policial, y para los seguidores de la serie de 21 novelas "El alfabeto del crimen" ("A de adulterio", "B de bestias", "C de cadáver" y, por ahora, en español, hasta "V de venganza") que creara la estadounidense Sue Grafton, junto a su personaje de la sarcástica detective privada, eterna treintañera, Kinsey Millhone. "Con ella somos como un alma con dos cuerpos", confiesa Grafton, y agrega "inventé un personaje que acabó manteniéndome" y hace bien en hacer eso porque "seguirá viva mucho tiempo después de yo me haya ido, confío en que disfruten de su compañía como he disfrutado yo".
Por otra parte, este libro ofrece entrar por el camino más corto a la narrativa de Grafton a través de nueve cuentos policiales escritos con la maestría que le ha hecho acumular premios. Y en la introducción trvela un aprendizaje que va de las enseñanzas de su padre, el escritor de policiales Cornelius Grafton, a las teorías sobre el relato criminal, el de intriga y el policial. La última parte corresponde a trece relatos protagonizados por Kit Blue, su alter ego más joven, que le sirven para testimoniar las experiencias vividas tras la muerte de su madre, Vivian, que era alcohólica Una serie de secuencias a la vez contenidas y conmovedoras. Allí la introducción sirve a Grafton para hacer un recorrido por su historia, descubrir las deudas con un pasado que a pesar de conflictivo dio intensidad y carácter a su vida. Es un inesperado aspecto confesional de alta calidad.
Hay finalmente un extraordinario intermedio ensayístico que coloca a Grafton en un lugar de intelectual que se sirve del policial para investigar la realidad contemporánea. En "Ojo por ojo: Justicia, moralidad, naturaleza del detective privado duro y cínico y todos esos temas existenciales", escribe "vivimos en una época más oscura en la que muchas pesadillas se han hecho realidad. La violencia es fortuita, carente de sentido y omnipresente. Matan a tiros a conductores para robarles el auto, asesinan a chicos para sacarle la campera o las zapatillas. Los homicidios han estallado a nuestro alrededor provocando una matanza indiscriminada de inocentes. Estamos a merced de los criminales, a matanzas sin sentido. En este ambiente de anarquía, nos vemos obligados a revitalizar y reinventar una mitología de la que podamos extraer el consuelo que antes proporcionaba la ley. La novela policial es como un antídoto a nuestra confusión y a nuestros miedos. En un país en que la violencia están fuera de control, el detective es una ejemplo de contención, de orden y esperanza". Habla de Estados Unidos, y de a qué se debe el éxito de la novela policial. ¿O usted pensaba otra cosa?
| M.S. |


