Mendoza - El Senado provincial aprobó ayer por unanimidad la Ley de Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo, que impulsó el Gobierno de Celso Jaque para regular el crecimiento urbano y rural. Es una ley clave para la provincia, que esperó más de una década su sanción.
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Establece el ordenamiento territorial como procedimiento político-administrativo del Estado en el territorio provincial y de los municipios, con el fin de utilizar la planificación como instrumento para conciliar el proceso de desarrollo económico, social y ambiental «con formas equilibradas y eficientes de ocupación territorial».
Según la iniciativa, se busca asegurar una «mejor calidad de vida para la población, en congruencia con los principios de equidad social y equilibrio territorial, tendientes a lograr un desarrollo sostenible y sustentable, valorar el territorio y sus recursos como base de la identidad cultural y de la competitividad provincial».
En ese marco, destacó la necesidad de atender el «manejo de los riesgos naturales y antrópicos, la disponibilidad de agua en función del balance hídrico de cada cuenca hidrológica», en un territorio donde el agua suele ser un recurso escaso.
Por eso, a la norma se le agregó un artículo que hace alusión a la «propiedad de los glaciares y del ambiente periglaciar pertenecientes al dominio público de la provincia», con el objeto de preservarlos como reservas estratégicas de recursos hídricos para el consumo humano, la agricultura y actividades industriales, y como proveedoras de agua.
Así, la ley también reconoció el «valor patrimonial estratégico de los recursos naturales», sobre todo del agua, el aire y el suelo como motores del desarrollo provincial.
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