- ámbito
- Edición Impresa
Superfiasco
Una verdadera muestra del partido, un centro y todos a pelearse por la pelota. Hubo mucho músculo pero poco cerebro, y salió un muy mal partido.
El primer tiempo fue mucho mejor que el segundo y eso que fue apenas regularcito. River empezó ganando con un cabezazo de Manuel Lanzini (uno de los más bajitos) aprovechando un gran centro de Carlos Sánchez y el despiste habitual de la defensa de Boca, y River tuvo 30 minutos para definirlo, en los que desperdició cuatro situaciones claras en los pies del desangelado Funes Mori y en la velocidad desbocada de Juan Manuel Iturbe, que ganaba siempre a su marcador, pero que las terminaba todas mal.
A River lo mató la ansiedad, y Boca, al que le costaba hacer pie, aprovechó una gran jugada de Walter Erviti para empatar con Santiago Silva.
El empate fue como una barra de hielo donde se congeló el partido, porque Boca ajustó las marcas para no sufrir más y River pisó el freno a sus ansias por miedo a perder el partido. Por eso, lo que se vio en el segundo tiempo fue un concierto de patadas, algunas con muy mala intención, y de juego, poco y nada.
Ramón Díaz sacó a Iturbe para poner a Mora y River perdió su única posibilidad de desequilibrio en ataque.
El partido entró en un gran bajón y el público de Boca, con sus bengalas, que lo hicieron parar por más de 10 minutos, no ayudó a que se volviera a encender. Delfino, que fue muy permisivo, terminó echando a Burdisso, aunque se tendrían que haber ido varios. En fin, un verdadero "superfiasco".


Dejá tu comentario