9 de noviembre 2009 - 00:00

Supervisión del FMI no tiene reemplazo

Uno de los puntos más relevantes de la reunión de ministros de Economía del G-20 fue la decisión de llevar adelante un «intercambio de información entre pares», que será puesto en práctica por los propios países que integran el bloque.

El comunicado final tras el encuentro en Escocia aclara que para dicho proceso los países «serán asistidos por el FMI y el Banco Mundial». Puntualmente, todos los Estados del G-20 se comprometen a dar a conocer las políticas económicas que piensan llevar adelante, los programas y sus proyecciones.

Todo debe estar listo para fines de enero de 2010. El Gobierno argentino, por supuesto, también firmó y por lo tanto se obliga a divulgar dicha información.

Amado Boudou transmitió como un triunfo que este proceso no sea encabezado por el FMI, sino que el organismo actuará como un «asistente», que fundamentalmente se encargará de proveer información. Sin embargo, fuentes oficiales también admitieron que estos intercambios informativos entre los países que conforman el bloque no reemplazan bajo ningún punto de vista la auditoría que el Fondo tiene pendiente sobre las cuentas públicas argentinas.

Aún cuando el Gobierno cumpla con la formalidad de divulgar sus proyecciones para los próximos años (bastaría con repetir el contenido del Presupuesto 2010), quedará pendiente la revisión del FMI. Y sin esa auditoría por parte del staff técnico del organismo, será casi imposible llegar a un acuerdo con el Club de París por la deuda en default.

Todos los países que conforman el G-20, con excepción de la Argentina, reciben anualmente a los técnicos del organismo que preside Dominique Strauss-Kahn, y de manera adicional divulgarán en breve sus propias proyecciones macroeconómicas, según lo convenido el fin de semana.

Pese a lo señalado por algunos medios el fin de semana, esta divulgación de información comprometida en el seno del G-20 no tiene relación alguna con la revisión del Fondo.

El objetivo de este intercambio de información, se detalló, es encender luces de alerta ante la posibilidad

de que se produzcan desbalances a nivel global. El más conocido de ellos, y para el cual no se encontró aún la solución, es el exceso de gasto que muestran los Estados Unidos en comparación con los altos niveles de ahorro de China.

Pero últimamente también se presentaron otras situaciones conflictivas, algunas que tocan de cerca de la Argentina. Lo que más preocupación generó entre los ministros de Economía y presidentes de bancos centrales del G-20 fue la decisión de Brasil de aplicar una tasa del 2% al ingreso de capitales financieros. El objetivo de la medida, según explicó Henrique Meirelles, titular del Central brasileño, fue desalentar el ingreso de fondos especulativos y ponerle un freno a la apreciación artificial del real.

En la medida que los países desarrollados continúen con tasas cercanas a 0%, es probable que este flujo de fondos desde Estados Unidos y Europa a favor de los mercados emergentes vaya en aumento.

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