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Tabárez, cuestión de Estado
A pesar de haber conseguido un histórico cuarto puesto en Sudáfrica, la continuidad de Oscar Washington Tabárez se debate entre los dirigentes de fútbol de Uruguay.
Precisamente, el Maestro fue quien al frente del Palacio Legislativo ensayó un corto discurso ante miles de orientales: «No nos quedemos sólo con los resultados para valorar lo que se hace. El éxito no son sólo los resultados, sino las dificultades que se pasan para obtenerlos y la lucha permanente».
En plena resaca posmundialista es difícil que Tabárez ejercitara una especulación, pero sí es concreto que fue el seleccionador de más baja remuneración que estuvo presente en Sudáfrica.
El Maestro tenía un contrato anual que apenas superaba el medio millón de dólares, menos de la mitad de lo que percibía Maradona y menos de la décima parte de lo que embolsa Fabio Capello dirigiendo a Inglaterra. Hoy, la renovación del contrato de Tabárez se transformó en un tema de interés general para todo Uruguay.
El cuarto puesto en la Copa del Mundo fue suficiente mérito para que las autoridades de la Asociación Uruguaya de Fútbol le ofrecieran la renovación del contrato a Tabárez, quien solicitó una mejora sustancial de contrato para él y su cuerpo técnico: un millón de dólares por año. La cifra fue catalogada por los dirigentes del fútbol como inalcanzable y prendió las alarmas del Gobierno que encabeza José Mujica, teniendo en cuenta que la imagen pública que tiene Tabárez es intachable y que en algún momento se definió como un hombre de centroizquierda. Lejos de que el dinero para la mejora contractual salgan de las arcas del Estado, rápidamente el Gobierno convocó a algunas empresas uruguayas privadas para que aporten los fondos que permitan que el Maestro continúe siendo por cuatro años el seleccionador celeste.


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