18 de junio 2010 - 00:00

También al Teatro Cervantes le llega la hora de la restauración

El embajador de España, Rafael Estrella, y el secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, en la reunión de prensa de ayer.
El embajador de España, Rafael Estrella, y el secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, en la reunión de prensa de ayer.
Tras la avanzada restauradora del gobierno de la Ciudad, la Secretaría de Cultura de la Nación no quiso quedarse atrás y convocó ayer a conferencia de prensa para anunciar no sólo el convenio para la restauración, puesta en valor y actualización tecnológica del Teatro Nacional Cervantes, sino también un plan adicional de remozamientos que comprenderán el Cabildo, el Museo Sarmiento, la segunda etapa del Palacio de la Cultura (Correos) y hasta un desfile histórico el 9 de julio en la Casa de Tucumán.

En el acto, realizado en el mismo teatro Cervantes, estuvieron presentes el Embajador de España, Rafael Estrella (con cuyo país se firmó el convenio de restauración), el Secretario de Cultura de la Nación Jorge Coscia, el Consejero Cultural y de Cooperación de la Embajada de España, Antonio Prats Marí, la Directora Nacional de Política Cultural y Cooperación Internacional Mónica Guariglio, el Director del Cervantes Rubens W. Correa y el Subdirector Claudio Gallardou, entre otros.

En su transcuro se entregan los estudios previos, relevamiento y diagnóstico de situación del edificio, que estuvieron a cargo de la empresa COMSA de Argentina S. A. El próximo paso, se dijo, será la convocatoria al concurso para la presentación del anteproyecto de restauración, con el asesoramiento de la Sociedad Central de Arquitectos. Esta etapa contará con la financiación de la AECID y el Ministerio de Cultura de España, y se prevé que finalice a fines de 2010.

No se aclaró, en cambio, si las obras de restauración implicarían cerrar el Cervantes, como ocurrió con el Colón, ni tampoco si se suspendería su temporada (Coscia conjeturó que posiblemente tuvieran que cesar temporalmente algunas representaciones). Del mismo modo, no hubo precisión acerca del presupuesto total que demandarán estas obras.

En marzo concluyó la remodelación integral de la entrada de la sala sobre la avenida Córdoba. En ese caso, el monto ascendió a $ 500.000 y se ejecutó con recursos de la Secretaría de Cultura de la Nación. La administración del proceso licitatorio estuvo a cargo de la Oficina de Servicios para Proyectos de las Naciones Unidas (UNOPS).

En julio se realizará el llamado a licitación para el reemplazo de las calderas del teatro, por un costo estimado en $ 850.000. La Dirección Nacional de Patrimonio y Museos, a través del Área Técnica de Patrimonio Edilicio, brinda asesoramiento en las tareas de conservación y traslado del depósito de piezas cerámicas decoradas y el acopio del «marouflage» de la sala, realizado en colaboración con el Teatro. El proceso de restauración fue consensuado de manera conjunta por la Secretaría de Cultura de la Nación, la AECID, el Ministerio de Cultura de España y el Teatro Nacional Cervantes. Participaron también la Dirección Nacional de Política Cultural y Cooperación Internacional, y la Dirección Nacional de Patrimonio y Museos.

El Cervantes es el único teatro nacional de la Argentina. Desde octubre de 1995 reviste la categoría de Monumento Histórico-Artístico Nacional, por la ley 24.570 y se constituyó en organismo autárquico el 1° de enero de 1997. El año que viene cumplirá 90 años (fue inaugurado el 5 de junio de 1921 gracias a la iniciativa de los actrores españoles María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza) luego de sobrevivir a varias catástrofes, entre ellas, el incendio de 1961 que destruyó gran parte de sus instalaciones y requirió de importantes tareas de reconstrucción (el teatro reabrió en 1968). En las décadas siguientes sobrevivió con un presupuesto miserable y una estructura burocrática poco flexible y generadora de permanentes conflictos técnico-gremiales que en varias oportunidades ocasionaron el cierre de sus salas (pese a las buenas intenciones de sus sucesivos directores artísticos y al apoyo de la comunidad teatral). La situación del teatro quedó normalizada recién a fines de 2007.

P.E.

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