- ámbito
- Edición Impresa
Tegucigalpa, bajo el infierno del miedo
Policías montan guardia en las puertas de un hotel de Tegucigalpa, el mismo en el cual fueron retenidos periodistas venezolanos el fin de semana.
Tanto, que parecieron sentirse aliviados por el toque de queda nocturno que rigió hasta el domingo pasado y que se extendió por dos semanas tras el golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya.
Cerca de 1.270 personas fueron detenidas en toda Honduras durante el período excepcional, cuando el comercio y otras actividades nocturnas debieron cerrar, pero no se registraron robos mayores ni asesinatos, según la Policía.
El Gobierno de facto encabezado por Roberto Micheletti aumentó durante el día el resguardo policial y militar en los principales centros urbanos, una medida aplaudida por los hondureños.
«Es bueno que estén los militares», sostiene María, una joven madre que pasea junto a sus hijos en el Parque Central, custodiado por una decena de soldados.
Consciente de que se trata de un tema vital, Micheletti anunció el lunes -en el marco de sus primeras medidas- que atacará con fuerza la inseguridad, con la instalación de cámaras de vigilancia en semáforos y la revisión de rayos X en los ingresos fronterizos.
La Policía, por su parte, trabaja en un nuevo plan para atacar la delincuencia y regular la portación de armas, explicó el vocero de la institución, Héctor Mejía.
La actual normativa, precisó, permite hasta cinco armas de fuego por cada hondureño, muchas de las cuales terminan al final en manos de delincuentes.
«Se está trabajando en una nueva ley que regule la tenencia de armas», señaló Mejía. «La delincuencia es uno de los principales problemas del país», agregó.
Existen en los registros oficiales de Honduras unas 200.000 armas inscriptas, mientras en 2008 se produjeron en el país 4.473 homicidios, con una tasa de 57,9 por cada 100.000 habitantes.
Agencia AFP


Dejá tu comentario