30 de abril 2013 - 00:00

Temen nuevos ataques de “desesperados”

Roma - "Estaba desesperado, no podía mantener más a mi hijo" de 11 años, declaró el albañil desocupado Luigi Preiti, el hombre que disparó e hirió a dos carabineros y a una mujer embarazada el domingo frente al Parlamento italiano.

"¿Qué hice? No lo sé. No lo sé explicar", agregó Preiti a los agentes penitenciarios que lo vigilan en la prisión de Rebibbia, en aislamiento, pero vigilado a través de cámaras, según fuentes de la prisión.

A su vez, su hermana, Girolama Preiti, dijo que "Luigi es seguramente una persona desesperada, pero esto no puede en absoluto justificar lo que hizo. Estoy convencida de que también la política tiene sus culpas y debería reflexionar sobre lo que pasó.

El hijo del agresor (cuyo nombre se mantiene en reserva por ser menor de edad) dijo a periodistas que su papá "se equivocó, pero lo queremos todos. Teníamos una buena relación".

Desde su casa en Pedrosa, en provincia de Alessandria, norte de Italia, el niño dijo lamentarse por los heridos. "Lo lamento por ellos", expresó. Según se informó, la mujer embarazada ya está fuera de peligro.

En tanto, expertos expresaron su temor de que el atentado realizado durante la jura del nuevo Gobierno pueda ser imitado, sobre todo en un contexto de grave crisis económica.

"No hay que darle mucho espacio al tema, pero también sería equivocado esconderlo o negarlo", destacó, por ejemplo, Luigi Giuseppe Palma, presidente de la Asociación de Psicólogos. "Lo que le ocurrió a Preiti fue que debió afrontar temas más grandes que él, temas que lo superaron. Terminó aplastado por las deudas y la crisis, sin lograr encontrar una salida a su situación. Frente a eso, fue presa de la incertidumbre y el miedo por el futuro", destacó el experto.

El análisis de Palma no termina ahí, visto que el tiroteo frente al Palacio Chigi -sede del Parlamento- es el reflejo "de una situación lamentablemente cada día más presente en Italia. Sin medidas ni intervenciones clave, esto podría incluso ampliarse".

"Cada día hay más gente, más italianos, están convencidos de que el futuro será peor que el presente. En el país crecen las agresiones mutuas", prosiguió Palma.

La interpretación de otro experto, Claudio Mencacci, presidente de la Sociedad Italiana de Psiquiatría, es similar. "Hay una suerte de 'virus de la paranoia' que está circulando desde hace tiempo. La gente ha dejado de creer en el Estado que, por el contrario, a menudo es visto como un enemigo. Hay que tener mucho cuidado: el comportamiento violento de un solo individuo podría ser imitado por otros ciudadanos", señaló.

El debate de la política en esta fase está marcado por las sospechas, las peleas y la desconfianza. Muchos italianos ya no creen en la posibilidad de soluciones políticas y al mismo tiempo consideran que este estancamiento no tiene solución", añadió.

Paola Vinciguerra, psicóloga y presidenta de la Asociación Europea de Disturbios ante Ataques de Pánico, afirmó: "El hombre que disparó en Roma es el símbolo de lo que la crisis económica está provocando en Italia. Es un hombre cualquiera, común, que ha perdido toda esperanza y que vive con una sensación de abandono, que termina dominado por la desesperación y la rabia".

Agencia ANSA y Ámbito Financiero