23 de agosto 2017 - 00:00

Temen que Trump hunda a EE.UU. en una guerra sin fin en Afganistán

El presidente abandonó su idea de un retiro total y decidió comprometer más tropas sin convicción. Así, su estrategia ambigua augura el peligro de más bajas civiles y de un compromiso cada vez mayor.

¿Rodeado?. El sector militar de la administración convenció a Donald Trump de aumentar el compromiso bélico en Afganistán.
¿Rodeado?. El sector militar de la administración convenció a Donald Trump de aumentar el compromiso bélico en Afganistán.
Kabul - ¿Puede Donald Trump, como él mismo prometió, "solucionar el problema" de Afganistán con su nueva estrategia, que consiste en una por ahora tímida retomada de un compromiso directo con tropas estadounidenses? Al día siguiente de su ambiguo anuncio, producto de una decisión a la que llegó más forzado por las circunstancias que por convicción, los analistas expresaron fuertes dudas y señalaron que, antes que una salida al conflicto de dieciséis años, la estrategia apunta más bien a una guerra sin fin en ese país.

Afganistán, ya debilitado por décadas de conflictos, una corrupción endémica e instituciones débiles, se arriesga a sumirse un poco más en la violencia frente a los adversarios talibanes. Y eso sin tener en cuenta la posibilidad de que la presencia estadounidense se prolongue sine die, ya que Trump fue vago al hablar de cifras, de fechas y hasta de la definición de la palabra "victoria" que tantas veces empleó.

La misión de combate de la OTAN terminó en enero de 2015, pero desde entonces los insurgentes continúan ganando terreno en varios puntos del país, por lo que el Pentágono consideró necesario aumentar las tropas para reforzar las tareas de entrenamiento de las fuerzas afganas y de lucha contra el terrorismo.

Pero el giro de un Trump que durante años, incluso antes de ser candidato, se había opuesto duramente a esa guerra se produjo "menos por un cambio de sentimiento que por una aceptación resignada de un intenso debate en la Casa Blanca y de los argumentos que durante tres meses le presentaron los líderes militares que dominan su gabinete de guerra", dijo ayer The New York Times. "Al final, Trump aceptó la lógica de que un 'gran enfoque militar' era lo que se necesitaba para impedir que Afganistán se vuelva a convertir en una plataforma de lanzamiento de atentados terroristas contra Estados Unidos", añadió.

Desdiciéndose de su promesa de campaña de "salir de Afganistán", Trump abrió el lunes la vía al envío de miles de soldados suplementarios -hasta 3.900, según el Pentágono-, al tiempo que acentuó la presión sobre Pakistán, al que acusó de ser un refugio de "agentes del caos" y al que le condicionará de ahora en más la ayuda militar a una cooperación plena contra los talibanes.

En la actualidad hay unos 8.400 soldados estadounidenses en Afganistán, en el seno de una fuerza internacional de 13.500 efectivos que, fundamentalmente, asesora las fuerzas afganas, que cuentan por su parte con 190.000 hombres.

Una salida precipitada de Afganistán dejaría un vacío que beneficiaría a los terroristas del Al Qaeda o del grupo Estado Islámico, justificó el mandatario estadounidense.

La mayoría de los analistas se mostraron ayer críticos de lo anunciado. "Una estrategia consiste en adaptar los medios a los objetivos. Creo que se habló mucho de objetivos, pero no de los medios", consideró James Der Derian, del Centro de Estudios de Seguridad Internacional de la Universidad de Sidney. En su opinión, "con esta política, va a haber muchas más víctimas civiles".

Además, hay coincidencia en que una diferencia de pocos miles de soldados puede complicar la posición estadounidense, incrementando incluso los atentados terroristas.

"A menos que se quiera desplegar 300.000 soldados, no se puede llenar ese vacío. Es la dura realidad de Afganistán, de Irak...", subrayó Der Derian. "Los talibanes sobrevivieron a cosas peores" que un refuerzo de unos 4.000 soldados, añadió.

Los insurgentes talibanes se apoyan en los importantes ingresos procedentes del opio, mientras que otros grupos rebeldes siguen ampliando su esfera de influencia.

El pasado febrero, apenas 60% de los 407 distritos afganos estaban controlados por el Gobierno, según Sigar, un organismo norteamericano encargado de controlar la acción de Estados Unidos en Afganistán.

Los analistas se preguntan también sobre el criterio de Trump, que advirtió que su estrategia se guiaría por "las condiciones en el terreno y no por calendarios arbitrarios".

"Estados Unidos no ha definido esas condiciones", señaló Javid Ahmad, investigador para el sur de Asia en el Atlantic Council y en la academia militar de West Point.

Los expertos temen que al final el método Trump conduzca a un mayor caos en Afganistán en perjuicio de los civiles, ya muy afectados.

Agencias AFP y EFE, y


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