"Me encuentro en una situación muy difícil", dijo Temer, quien explicó que todavía no puede discutir la conformación de un eventual Gobierno, ya que el Senado debe decidir si Rousseff responderá a un juicio político, pero también debe "estar preparado" para "asumir al día siguiente", si la Cámara alta procesa a la mandataria.
El destino de Rousseff está en manos de una comisión del Senado, que en caso de aceptar las denuncias que pueden llevarla a un juicio político remitirá el asunto al pleno de la Cámara, que alrededor del 11 de mayo debería decidir por mayoría simple si el proceso avanza, caso en el que la presidenta será separada del cargo durante 180 días. Si, cuando concluya el proceso, el Senado aprueba la destitución definitiva de Rousseff, Temer debería concluir el mandato que vence el 1 de enero de 2019.
Temer reconoció a O Globo que las consultas que ha entablado en las últimas semanas con dirigentes políticos, economistas y otras personalidades son "sondeos" de cara a su posible Gobierno, pero aclaró que no ha "asumido compromisos con nadie" sobre cargos.
Sin embargo, dio algunas pistas sobre algunos de los ministros que podría escoger en el caso de tener que asumir la vacante que abriría el posible juicio político contra Rousseff.
Temer dio a entender que el Ministerio de Hacienda, un cargo más que fundamental debido a la aguda crisis económica del país, sería ocupado por Henrique Meirelles, quien fue presidente del Banco Central entre 2003 y 2010, durante los dos mandatos de Luiz Inácio Lula da Silva.
Meirelles hizo la mayor parte de su vida pública en el sector bancario privado y llegó a ser presidente mundial del BankBoston, por lo que cuenta con el aval de los mercados financieros.
Según se acordó, Meirelles tendría amplia libertad para designar al jefe del Banco Central.
"Confieso que si tuviera que asumir hoy, el ministro de Hacienda sería él", declaró Temer a O Globo, aunque aclaró que "nadie sabe qué puede pasar mañana".
También admitió que conversó con el senador José Serra, exalcalde y gobernador de San Pablo y excandidato presidencial del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), de quien dijo que "es un hombre que cabe en cualquier cargo de Gobierno". A Serra se lo menciona como posible ministro de Educación.
No obstante, en ese caso indicó que "todo va a depender de la decisión del PSDB" en relación con apoyar o no su posible Gobierno o si se decide por participar en una eventual coalición. Serra y el presidente honorario de la agrupación, Fernando Henrique Cardoso, abogan por integrar el partido al eventual gabinete, pero otros referentes prefieren dejar que Temer corra con todos los costos políticos de un ajuste fiscal que juzgan inevitable.
Temer subrayó que sumará a su gabinete a dirigentes del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la principal fuerza política del país y que él mismo presidió hasta hace poco. Así, según trascendió, Eliseu Padilha sería jefe de Gabinete, Wellington Moreira Franco comandaría el superpoderoso Ministerio de Infraestrutura -en el que se fundirían Transportes, Puertos y Aviación Civil- y Romero Jucá iría al de Planificación.
El Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior quedaría en manos del jefe de la Federación de las Industrias del Estado de Sao Paulo (FIESP), Paulo Skaf, uno de los principales impulsores no políticos del "imepachment" de Dilma.
| Agencias EFE, Brasil247, Reuters y Télam, y Ámbito Financiero |


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