Los inversores la consideran clave para el equilibrio fiscal, pero requiere mayorías parlamentarias muy exigentes.
Brasilia y San Pablo - Una advertencia del presidente de Brasil, Michel Temer, acerca de la posibilidad de que naufrague definitivamente en el Congreso la reforma estructural más importante, la previsional, pegó ayer con fuerza en los mercados, con la Bolsa de San Pablo desplomándose un 2,55% y con una devaluación del real del 0,55%.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En un discurso ante líderes de su partido, el del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el mandatario señaló el lunes que "si en un momento dado la sociedad no quiere la reforma previsional, los medios no quieren la reforma previsional, y la combaten, y, naturalmente, el Parlamento, que hace eco a las voces de la sociedad, no quiere aprobarla, paciencia".
El mandatario adjudicó el "impasse" a las presiones políticas vinculadas con el proceso electoral que concluirá en las presidenciales de octubre del año próximo y dijo que su Gobierno no se verá afectado por no poder lograr esa ley sino que el problema sería del país.
El proyecto, que pretende modificar de raíz uno de los sistemas jubilatorios más generosos del mundo, en el que no hay edades mínimas para jubilarse y los plazos de contribución requeridos son extremadamente laxos, está listo para su tratamiento parlamentario desde hace seis meses. Sin embargo, la mayoría especial de tres quintos que requiere en cada cámara resulta por el momento inalcanzable para el Gobierno, algo que el discurso de Temer dejó en claro como nunca a los inversores. Para estos, más allá de la reciente aprobación de las reformas laboral y fiscal, sin la previsional no hay posibilidades de que el país consiga y consolide un equilibrio presupuestario a largo plazo.
El ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, pareció ir ayer contra la definición presidencial al asegurar que no va a resignar la reforma.
"Es un proceso controvertido en cualquier lugar del mundo. No hay país en que se haya aprobado una reforma previsional sin dificultad. Por otro lado, hay que enfatizar que no se trata de una cuestión de elecciones. Es una cuestión fiscal, numérica, y tendrá que hacerse en algún momento", enfatizó.
En la misma línea, el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, un aliado de Temer, le reclamó a este que vuelva a conversar con los líderes aliados ya que, estimó, la reforma puede ser aprobada antes de fin de año.
En esa cámara, donde se necesitan 308 votos sobre un total de 513, es donde debería comenzar el debate.
Tras la polémica que desató y tras el cierre negativo de los mercados, Temer dijo ayer en un video que colgó en las redes sociales que "toda mi energía está puesta en concluir la reforma previsional. Queremos garantizar oportunidades iguales para todos y cortar privilegios".
Afectada por los dichos iniciales del mandatario, la Bolsa de San Pablo cerró ayer con una fuerte caída del 2,55% a 72.414.
El mercado también se hundió por la fuerte devaluación que sufrieron las acciones de Petrobras tras la caída de los precios internacionales del crudo por la divulgación del informe de la OPEP que prevé una menor demanda del producto en los próximos años.
El pesimismo de los inversores sobre la reforma previsional se acentuó por las declaraciones de funcionarios del Gobierno según las cuales sería necesario aumentar los impuestos para compensar su eventual caída.
Las acciones de Eletrobras volvieron a reflejar la buena recepción que tuvo entre los inversores el anuncio del Gobierno de que presentará en breve un proyecto de ley para reglamentar la privatización de gran parte del gigante eléctrico (ver aparte).
En tanto, en el mercado de divisas, el real se depreció un 0,55% frente al dólar, moneda que terminó la jornada negociada a 3,277 reales.
Dejá tu comentario