Brasilia - El presidente brasileño, Michel Temer, reveló ayer una serie de medidas de estímulo para reducir la carga de deuda de las empresas y los consumidores, que luchan contra la peor recesión en registros, en medio de un creciente descontento popular.
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Aunque limitadas en alcance, las medidas apuntan a apaciguar en enojo de los brasileños en medio de la profundización de la recesión en la mayor economía de América Latina y las acusaciones de corrupción contra Temer y algunos de sus aliados más cercanos. El Gobierno anulará algunos de los impuestos adeudados por compañías que reportan pérdidas y permitirá a otras pagar sus deudas en cuotas para aumentar su liquidez y mejorar el acceso a nuevo crédito. Otras medidas microeconómicas incluyen obligar a los bancos y compañías de tarjetas de crédito a reducir el tiempo que demoran en procesar los pagos o reducir los montos que le cobran a las empresas. El Gobierno también estimulará el crédito inmobiliario a largo plazo.