Brasilia - El presidente brasileño, Michel Temer, rompió la tradición de utilizar un auto descapotable durante la celebración por el Día de la Independencia, donde se montó un fuerte operativo de seguridad, por temor a manifestaciones en su contra.
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Temer desistió de utilizar el Rolls Royce presidencial descapotado para recorrer la principal avenida de Brasilia, como tradicionalmente hacen los mandatarios en las fechas
patrias, y arribó ayer en un vehículo cerrado al palco oficial desde donde asistió al desfile del Día de la Independencia.
El gobernante brasileño tampoco utilizó la banda presidencial, lo que llamó la atención, reseñaron medios del país.
Temer, que tiene el 5% de aprobación según varias encuestas recientes, fue objeto de protestas en actos públicos por lo que ha desistido de participar en varios eventos. Ayer estuvo acompañado por su esposa, Marcela, y su pequeño hijo, Michelzinho.
La Policía Militarizada estableció un cordón de seguridad con unos 800 efectivos en el entorno del palco presidencial donde también se encontraban el ministro de Defensa, Raúl Jungmann, el titular del Senado, Eunicio de Oliveira y el jefe de Diputados, Rodrigo Maia.
En Río de Janeiro, parte del público presente en el desfile pidió una "intervención militar" para que efectúe una "limpieza general" en el país.
Algunos manifestantes mostraron carteles con leyendas de apoyo a los militares, que dieron un golpe de Estado en 1964 y gobernaron hasta 1985, y una pancarta en agradecimiento a las fuerzas de seguridad nacional destinadas en la ciudad para combatir la ola de violencia que golpea a la ciudad.
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