Tensión en desembarco de radical K Saiz en Bariloche

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Río Negro (de nuestra agencia) - En un intento por revertir una difícil situación política que le acota, aún más, sus pretensiones de hacerse reelegir por un tercer período, el gobernador radical K Miguel Saiz prometió ayer en San Carlos de Bariloche que se volcarán unos 30 millones de pesos para implementar programas de prevención y represión del delito y de atención a los más necesitados.

La grave contradicción sociológica que conlleva este aquilatado centro de turismo internacional donde conviven la riqueza y la pobreza, casi en la misma proporción, se constituyó en el principal vallado para torpedear las ambiciones del mandatario, jaqueado por las dirigencias de su propio partido -la UCR-, del PJ y de otros aliados menores como el Frente Grande, el ARI y la Coalición Cívica.

Hasta se reprodujo, ayer, un presunto cuestionamiento de Cristina de Kirchner hacia un aliado de peso, pero en fuentes del peronismo kirchnerista se negó esta especie bajo el argumento de que el kirchnerismo busca rescatar a los gobernadores radicales K. De todos modos, la propia Presidente impidió la participación de la Gendarmería en la represión de los disturbios.

La muerte de tres jóvenes -uno de ellos de 15 años- por un procedimiento policial primero y, luego, en la defensa de una comisaría por parte de esa misma fuerza, abrió una crisis de proporciones. Los máximos jefes de la fuerza -el ministro de Gobierno, el peronista concertador Diego Larreguy y el subsecretario de Seguridad, el ex jefe de Policía, Víctor Cufré- son fuertemente cuestionados.

Ayer, cuando el mandatario se reunió con los familiares directos de Diego Bonnefoi, fue rodeado por otros familiares y amigos de la víctima junto a representantes de organizaciones sociales y partidos de izquierda para exigirle su renuncia, lo mismo que a sus dos colaboradores. En un momento se llegó a una tensión extrema, cuando los manifestantes rodearon el edificio del ex Hogar Gutiérrez, que Saiz utilizó para recibir a los deudos de los muertos -aparentemente- por las balas policiales, quienes arrojaron huevos y propinaron insultos a los efectivos y funcionarios presentes. También una periodista resultó herida en forcejeos con la policía.

Tras haber analizado en el aeropuerto local el cuadro de situación que se le presentaba, Saiz se trasladó hasta la dependencia que pertenece al Ministerio de la Familia y defendió a la Policía y a Larreguy hasta tanto «la Justicia esclarezca las muertes con tranquilidad y garantías». Les prometió a los padres de Bonnefoi que «se hará justicia» y justificó su inasistencia en Bariloche el día de los disturbios debido a que pensaba ir hasta El Bolsón pero «el hielo en la pista del aeropuerto se lo impidió».

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