Entre otras cosas, este policial negro bucea en la personalidad de cada uno de los mafiosos que describe. Es un auténtico film noir moderno que, además de retratar de una manera singular la fauna del hampa, también funciona como oscura sátira política sobre los cambios entre la época de la administración Bush y la llegada de Obama al poder, reflejado en una modificación de usos y costumbres mafiosas que se desarrolla simultáneamente. Brad Pitt lidera un elenco sin desperdicio, como un asesino de la mafia encargado de poner disciplina cuando hay desórdenes internos. Su política es no usar violencia gratuita, y si hay que liquidar a alguien, tratar de hacerlo de la manera menos truculenta posible, algo difícil dado los enérgumenos y amateurs con los que trabaja, empezando por el maton en desgracia encarnado por un memorable James Gandolfini.
| D.C. |



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