15 de noviembre 2010 - 00:00

Terminó la peor semana desde agosto

Terminó la peor  semana desde agosto
La semana terminó con el Dow retrocediendo un 2,2% a 11.192,58 puntos (el viernes perdió un 0,8%). Puede no parecer mucho, pero fue la mayor baja desde la semana que finalizó el 13 de agosto (hace 3 meses). Por su parte, los bonos del Tesoro a 10 años quedaron en el punto más bajo desde el 10 de septiembre (dos meses) pagando un 2,76% por año (la tasa a 30 años quedó un 4,291%, el máximo desde el 17 de mayo -6 meses-) y el dólar marco el máximo frente a las principales monedas desde el 4 de octubre. El caso de los commodities no es tan llamativo, ya que apenas cerraron en el mínimo desde el 1 de noviembre, pero como contrapartida tuvimos la mayor baja semanal del petróleo desde el 17 de septiembre. Lo interesante de todo esto es que la Reserva Federal comenzó el último viernes a aplicar su último plan, el QE2.

Alguien podría argumentar que se trata de aquello de comprar con el rumor y vender con la noticia, pero las bajas han sido demasiado extensas para que lo ocurrido sea sólo resultado del juego de los especuladores. Aunque cueste aceptarlo, el mercado está reaccionando de la manera más lógica, esto es: vendiendo cuando sabe que enfrente tiene alguien con una fuente de fondos extraordinaria y que sólo puede y no le queda más remedio que comprar lo que le tiren. Estrictamente, lo que hace la Fed es emitir dinero para comprarle al sector privado bonos emitidos por el Tesoro (mayoritariamente de mediano y corto plazo). El problema es que el mundo financiero es una permanente estructura de vasos comunicantes (permanente porque apenas cae un vaso surge otro), en la cual el valor de todos los activos está estrechamente interrelacionado. Así, cuando se induce una distorsión mas o menos permanente en un sector, se distorsiona todo el sistema y los inversores tienden a aprovecharlo. En estos cinco días que recién arrancan se esperan emisiones de bonos de alto rendimiento por al menos u$s 11.700 millones, a los que se les suman bonos investment grade por u$s 25.000 millones, y unas 10 emisiones de acciones por al menos u$s 12.500 millones. Hace al menos 3 años que no ocurre algo semejante. Veremos cómo lo toma el mercado.

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