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Terror rancio con caprichos de “auteur”
El «auteur» del cine fantástico Rob Zombie le quita peso al asesino enmascarado y diversifica demasiado la acción, volviendo confuso un asunto tan sencillo como las conocidas matanzas en las noches de Halloween.
Después de su versión piscologista del clásico del terror setentista «Noche de Brujas» («Halloween») de John Carpenter, el músico de rock pesado y desde hace un tiempo «auteur» del cine fantástico Rob Zombie vuelve a revivir al enmascarado Michael Myers en esta secuela de su remake, o remake de la secuela original (ya es difícil definir de qué se trata este tipo de subproductos de viejos éxitos del género).
En todo caso, no estaba tan mal la idea de volver a filmar «Halloween 2» de Rick Rosenthal, secuela que básicamente repetía la misma fórmula de la película original de Carpenter quitándole algo de imaginación en los asesinatos y bastante del sutil y oscuro cariz fantástico del personaje central. Al no ser un clásico ni mucho menos, «Halloween 2» daba para que Rob Zombie -también guionista- pueda alterar a gusto los elementos, agregar matices personales y lo que se le pase por la cabeza sin distorsionar el recuerdo de ninguna obra maestra.
Y esto es precisamente lo que hace Zombie, y lo que vuelve interesante a «Halloween 2» en sus mejores momentos, incluyendo un muy eficaz comienzo -donde de algún modo repite la fórmula de la película a rehacer- y en distintas escenas realmente fuertes a lo largo del film.
Complejidades
Lamentablemente, igual que en su film anterior, Zombie le quita peso al personaje de Michael Myers, y diversifica la acción centrándose en varios otros, empezando por una chica sobreviviente a los crímenes previos, y al psiquiatra de lo siniestro Samuel Loomis (Malcolm McDowell interpretando al personaje que inmortalizó Donald Pleasence), que ahora protagoniza escenas con climas de grotesco humor negro que no tienen mucho que ver con el resto del guión.
Ya es una característica de la filmografía de Rob Zombie tratar de agrupar demasiados elementos en un mismo guión, y este «Halloween 2» también adolece de este defecto, incluyendo algunas referencias musicales, que si bien no dejan de ser atractivas, son bastante forzadas y gratuitas, igual que las múltiples imágenes alucinatorias que vuelven innecesariamente complejo y hasta confuso un asunto tan sencillo como las matanzas del temible Myers en las noches de Halloween.
D.C.


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