23 de marzo 2017 - 00:00

Test crucial para Trump: pelea cada voto de una reforma de salud que pende de un hilo

A horas de la esperada votación, la Casa Blanca no tenía asegurada ayer la lealtad de casi 30 diputados oficialistas para derogar el “Obamacare”. Si al menos 22 desobedecen, el Gobierno sufrirá un severo revés.

RIESGOS. El liderazgo casi indiscutido del presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, también está en juego en la pulseada entre los que apoyan la reforma de salud de Donald Trump y quienes se oponen.
RIESGOS. El liderazgo casi indiscutido del presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, también está en juego en la pulseada entre los que apoyan la reforma de salud de Donald Trump y quienes se oponen.
Washington - Un día antes de una crucial y emblemática votación en el Congreso para derogar la ley sobre cobertura médica de Barack Obama, el presidente estadounidense Donald Trump seguía ayer sin estar seguro de ganarla por la rebelión de una parte de la mayoritaria bancada republicana.

La Cámara de Representantes votará hoy un texto que, de ser aprobado, derogaría y reemplazaría la reforma sanitaria aprobada durante el mandato de Obama, conocida como "Obamacare".

Pero la derecha del Partido Republicano estima que el proyecto de Trump sigue siendo demasiado dispendioso para el Estado federal, mientras que los más moderados están preocupados por el aumento previsto del costo de los seguros de enfermedad para ciertos sectores de la población y por la pérdida de cobertura que sufrirán 14 millones de estadounidenses a partir de 2018, año de elecciones legislativas.

"Gran jornada para la salud. ¡Trabajo duro!", escribió ayer Trump en Twitter.

La votación se anuncia muy reñida. La minoría demócrata se opone totalmente, lo que obliga a los republicanos a tratar de limitar las defecciones en el seno de su grupo a una veintena de un total de 237 representantes.

Los rebeldes más ruidosos son los del "Freedom Caucus", el "grupo de la libertad", herederos ultraconservadores del Tea Party de 2010. Calificaron el plan republicano de "Obamacare Light", ya que mantendría descuentos de los impuestos para ayudar a los estadounidenses a pagar su seguro de enfermedad, y ellos quieren que el Estado federal se retire totalmente del mercado de la salud.

Para atraerlos, los líderes republicanos agregaron una cláusula que pone como condición que los beneficiarios del programa público de cobertura de salud (Medicaid), destinado a los más pobres, trabajen.

Pero la pulseada continúa, y el resultado final dependerá de unos pocos votos. Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, quien se juega su credibilidad, podría decidir aplazar la votación si prevé un fracaso.

"Estamos en etapa de prenegociación", aseguró Rand Paul, senador republicano que apoya la rebelión de sus colegas en la Cámara baja. "Cuando cuenten los votos y retiren el proyecto porque se den cuenta de que no podrá ser aprobado, entonces comenzará la auténtica negociación", afirmó a la cadena MSNBC.

Según el republicano Chris Collins, entre veinte y treinta legisladores se mantiene en su negativa a apoyar el plan de Trump. Pero, estimó, algunos podrían sacrificarse y votar "sí" a último momento para ahorrarle al partido una gran humillación.

La prueba de hoy es tanto más importante cuanto que el presidente estadounidense puso toda su influencia en juego. Él también se juega su credibilidad de negociador. Estas últimas semanas recibió en la Casa Blanca a decenas de parlamentarios y el martes concurrió al Capitolio para enviar un mensaje de advertencia: será implacable con los legisladores que lo desafíen, y a uno de ellos, Mark Meadows, le advirtió: "No te dejaré tranquilo".

Si finalmente triunfa, la semana próxima comenzará una etapa aun más delicada en el Senado, donde el proyecto tiene garantizada, al menos en su versión actual, una derrota.

Agencias AFP, ANSA y EFE

Dejá tu comentario