Objeto social: "Gerenciamiento y emprendimientos inmobiliarios, etc.".
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Al comentar su semestre advertíamos desde el título que "dinero no le falta, le falta ganarlo", en referencia a la emisión de bonos convertibles en acciones por u$s150 millones que había hecho para entonces y los resultados que viene obteniendo (estimamos una pérdida total para los 8 nonamestres que median entre el de 2010 y este, no inferior a los u$s60 millones, con un patrimonio que pasó de los u$s108,5 millones en septiembre de 2011 a u$s64.4 millones -recuperándose de los u$s3,6 millones de un año antes-). Sobre el contable es poco lo que hay para destacar. De los casi u$s240.000/$3,8 millones que ganaba en los primeros nueve meses de 2014 vino agrandando la pérdida del período hasta quedar ahora con un neto en contra de u$s10,8 millones o $193.634.892. El margen bruto pasó de 19% a 9%, los gastos treparon de u$s4,8 millones a u$s11,3 millones, y lo financiero y diferencia de cambio que cuatro años antes le dejaba u$s1,6 millones le lleva ahora u$s10,4 millones. Estos resultados son los que explican que mientras el Merval gana un 105% en dólares libres desde el primer día en que comenzó a cotizar en 2010, las acciones de la sociedad caen 47%. Si no nos adentramos más en el contable es por la reciente adquisición del 82,32% de Caputo Sociedad Anónima en unos u$s109 millones. Para entender la operación lo mejor es analizar el control de la sociedad. El 19,6% de sus acciones están en manos del fundador Federico Weil, 13,6% en las de Point State Argentina (Dario Lizzano -merced a la ejecución de los bonos convertibles quedaría como principal accionista de TGLT-) y 13,6% del Fondo Bienville (ambas adquiridas a la brasileña PDG, la controlante hasta 2015), 10,3% en manos de Michael Tenenbaum y 9,5% en las de IRSA Propiedades (Eduardo Elsztain). Mucho más no podemos comentar.
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