25 de noviembre 2010 - 00:00

Tierra de playas, sierras y planicies

Mar del Plata es, como siempre, el destino líder de la costa atlántica argentina.
Mar del Plata es, como siempre, el destino líder de la costa atlántica argentina.
«Fabio descubre el mar, el gaucho no se arrodillaba ante nadie, su rumbo era el que el cuerpo mandara, su horizonte la Pampa infinita. Nuevas curiosidades para él, los médanos, el mar de abajo para arriba surge algo así como un doble cielo, que vino a sentarse en una espuma blanca muy cerca de donde yo estaba. Llegaba tan alto aquella Pampa azul y lisa que no podía convencerme de que fuera agua.

Me hubiera gustado quedarme un rato si más no fuera contemplando el espectáculo vasto y extraño para mis ojos». Ricardo Güiraldes sabía bien de qué hablaba cuando hablaba de Buenos Aires.

De la llanura, las sierras, la costa, las urbes. Del gaucho y el estanciero. De la exuberancia. De la nada misma. Quizás sea esa profusa silueta topográfica de la provincia una de las razones por las que es tan atractiva.

Con sus noventa y seis kilómetros de franja costera, circuitos de estancias, actividades como pesca, turismo aventura y turismo rural, complejos de aguas termales a muy pocos kilómetros de la capital, la provincia es un destino de excelencia para el turismo internacional y para quienes migran desde el interior, así como también una fuente de infinitas posibilidades para los locales.

Prueba de esto es el récord de turistas que registró la costa en el último fin de semana largo (unos 100 mil) y que según la Secretaría de Turismo de la Municipalidad del Partido de La Costa, hace que las proyecciones para el verano 2011, sean más que promisorias.

Así, el crecimiento turístico de las ciudades costeras ya tradicionales como Mar del Plata, Santa Teresita, Mar de Ajó, Lucila del Mar o San Clemente del Tuyú alentó desde hace unos años el protagonis-mo de otros sitios igualmente recomendados y noveles como por ejemplo, Nueva Atlantis, una de las localidades más jóvenes del partido.

En unas, los paisajes casi vírgenes permiten descubrir lugares hasta ahora inexplorados, y por qué no, adoptarlos como propios. En otras, las ofertas se multiplican ya que al horizonte agreste se le suman centros comerciales ya avanzados, con propuestas y actividades para todas las edades y momentos del día.

Eterna Mar del Plata

Dueña de la popular playa Bristol y la rambla, y testigo de gran parte de la historia porteña, Mar del Plata es un ejemplo de esas ciudades que todavía tienen mucho por ofrecer y renuevan cada año su oferta turística.

Empezando por el Circuito Peatonal Rambla-Loma de Santa Cecilia, que permite apreciar las características de la arquitectura marplatense y el Centro Cívico de la ciudad, hasta el Complejo Casino-Gran Hotel Provincial, que constituyen símbolos inequívocos del lugar. Frente al Casino Central, en la Plaza del Milenio, las noches de Mar del Plata le regalan al visitante un show de luz y sonido en la fuente de aguas danzantes.

El muelle del Club de Pesca es un imponente espigón sobre el mar con servicios gastronómicos, punto panorámico y de pesca. Para un paseo costanero, qué mejor que elegir el Paseo Adolfo Dávila, sobre el que se encuentra esculpido el rostro del paleontólogo argenti-no Florentino Ameghino y el monumento a la poetisa Alfonsina Storni.

Al finalizar el recorrido del paseo comienza el Complejo La Perla, una zona de balnearios con servicios gastronómicos, recreativos, alquiler de carpas y sombrillas. Para los amantes de la cultura y la historia, es imperdible el Museo Municipal de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia, donde se expone material paleontológico, geológico y zoológico. Cuenta con un acuario con especies de agua salada y dulce y también con un pequeño planetario.

Al caer la tarde y la noche se puede emprender un paseo por la Feria de Artesanos, el Paseo de las Artes, los shopping y la Peatonal San Martín, la principal arteria comercial de la ciudad, que tiene una gran variedad de tiendas, galerías, confiterías, restoranes, cines y teatros.

Estancias que cuentan historias

Las estancias y hosterías de campo son una opción más que recomendada para quienes quieren alejarse del bullicio y sumirse en ese mundo del verde y la tranquilidad, y de paso conocer algunas localidades merecedoras de ser visitadas. El agroturismo es una actividad en franco crecimiento, que acompaña el boom de estos lugares acondicionados para el turismo.

Luján, Capilla del Señor, Baradero y Chascomús son algunas de las tantas localidades que hablan de la historia de Buenos Aires, y lo hacen a través de sus añejos cascos y te

Entre ellas, se cuentan Casa Carolina, Don Silvano, El Vintén Lodge, o La Alameda. Todas ellas altamente equipadas y preparadas para ofrecer desde cabalgatas y fiestas gauchas hasta asados gourmet, una tendencia que se está instalando cada vez con más fuerza.

Más cerca del cielo

Parece mentira que las planicies abracen las sierras. Y así sucede al sudoeste de la provincia de Buenos Aires, donde se erigen sistemas de sierras redondeadas y bajas. El agua y el viento labraron en la Sierra de la Ventana geoformaciones como el famoso «Hueco» en la cumbre del cerro Ventana.

La vida silvestre y la historia se conjugan en este lugar ubicado a 560 kilómetros de Buenos Aires. Como principales actividades se cuentan las cabalgatas; el turismo aventura; el trekking; visitas a estancias para un paseo al aire libre y un contacto cercano con la naturaleza; o el llamado ecoturismo, en este caso, a bordo de un vehículo 4x4 que recorre desde los valles con sus arroyos y ríos hasta las cumbres rocosas que alcanzan los 1.300 metros sobre el nivel del mar.

Sin embargo, el cerro Tres Picos es sin dudas, el objetivo por excelencia de los amantes de las alturas.

Después de unas cuatro horas de intensa caminata es posible llegar a la Cueva del Guanaco, una depresión de la montaña situada enfrente del cerro, una buena opción pa-ra montar campamento y pasar la noche.

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