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Típico: reflotan partido kirchnerista
Francisco Gutiérrez, Edgardo Depetri, Eduardo Sigal, Aldo San Pedro, Oscar Laborde
Alberto Fernández, en los inicios de la era K, lo intentó con el Partido de la Victoria. Pero esa marca se redujo a un sello de goma, el ex todopoderoso ministro ya no está en el Gobierno y en algunos distritos, como Capital, el partido está a un tranco de perder la personería.
En el furor del supuesto repunte oficial, apunados por el clima de una posible victoria en 2011 -Carlos Zannini, el teólogo K, profetizó que «si todos caminamos, la victoria está asegurada»-, aquella idea, fantasía de todo conductor, vuelve a renacer.
El 10 de setiembre, en el teatro Atenas de La Plata, se presentará formalmente el Encuentro de la Militancia Kirchnerista (EMK), antesala de lo que, más adelante, pretenden convertir en un partido político que además de la marca Victoria invoque el apellido presidencial.
El proceso implicará un nada sencillo proceso de fusión de varios partidos existentes que en la actualidad forman parte del Encuentro de la Militancia al que, la noche del jueves, tras una reunión y posterior asado en Quilmes, se le decidió agregar el ismo K.
El ensamble involucrará al Frente Grande de Eduardo Sigal, al Polo Social de Francisco «Barba» Gutiérrez, a Proyecto Popular de Fernando Suárez, al Frente Transversal de Edgardo Depetri y Oscar Laborde, Red por Buenos Aires de Abel Fatala y al Partido de la Victoria de Aldo «Gaucho» San Pedro.
Estarán, además, agrupaciones vecinales como la que controla en Ensenada Mario Secco, organizaciones sociales y referentes silvestres, sin pertenencia ni identificación con un sello puntual pero vinculados, por empatía y/o cargo oficial, al planeta K.
Gutiérrez fue, el jueves, el anfitrión en la cumbre que resolvió, además, dar un paso más con la instalación de un candidato a gobernador bonaerense por parte de ese club de transversales. Este diario lo anticipó el lunes pasado: se lanzará, informalmente, el 10 de setiembre en La Plata.
Antes, por gentileza, pasarán a saludar a Daniel Scioli. La semana pasada hicieron, como testeo, un contacto con el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, para notificarle la novedad. Pérez repitió lo que ha dicho ante la aparición de otros postulantes: «Es bueno que haya muchos».
No dice, o no dice con todas las palabras, lo que piensa: que la germinación de varios candidatos segmenta a los sectores kirchneristas que no simpatizan con Scioli y que, en vez de perforar al gobernador en su pretensión continuista, atomiza a sus rivales.
En EMK definió, en tanto, impulsar un candidato propio para encarar el proceso de las primarias de agosto próximo donde, se presume, el PJ oficial montará un esquema propio, de autopreservación, y asomará como el rival interno del frente electoral kirchnerista.
En simultáneo, la presencia en las citas de Fatala, que se anota para la sucesión de Mauricio Macri, puede derivar en que el partido kirchnerista tenga también, en poco tiempo, un candidato propio en la Capital. Fatala camina, hace rato, detrás de esa medalla.
El porteño, hoy subsecretario de Obras Públicas nacional, sacrificará su partido -Red por Buenos Aires- para alimentar con avales y estructura al partido kirchnerista en gestación. Lo mismo harán Sigal, Depetri, Secco y Gutiérrez, que controlan sus propios partidos.
En cambio, otras formaciones, como el Partido Intransigente de Gustavo Cardeza y el PC Congreso Extraordinario de Jorge Pereyra anticiparon que no están dispuestos a entregar sus papeles en pos de la gestación de una agrupación que ensalce la marca K.
Los demás -algunos partidos tienen más de 10 años- confían que, en términos políticos y legales, la construcción sea más exitosa que la que intentó Alberto Fernández, que dejó el Partido de la Victoria en manos de Graciela Ocaña, hoy en la trinchera opositora.
En la provincia, en cambio, la personería la retuvo San Pedro, intendente de Bragado, de pasado peronista, sindical y frepasista, que conforma ahora el bloque de intendentes que alimentan el Encuentro de la Militancia K junto a Gutiérrez, Secco, Graciela Rosso (Luján) y Gustavo Arrieta, alcalde de Cañuelas.
De ese mix, más los ex PC Sigal y Laborde, el estatal sureño Depetri, el metalúrgico quilmeño Gutiérrez y, entre otros, el municipal de ADN radical Secco, saldrá -o intentarán que salga- el primer formato legal que venere al kirchnerismo como un gentilicio político oficial.


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