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Todo México despidió ayer a “Chespirito”
La impresionante despedida a Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, ayer en el Estadio Azteca de Ciudad de México.
En uno de los vehículos blancos que formaron parte del cortejo fúnebre iba su esposa, Florinda Meza, la "Doña Florinda", otro de los emblemáticos personajes que hicieron pareja con el "Chavo del Ocho" en la serie de televisión. Meza ingresó primero a la cancha del estadio. De inmediato, las más de 50.000 personas la recibieron con una gran ovación y al unísono se escuchó: "Se ve, se siente, el 'Chavo' está presente" y "Chavo, Chavo, Chavo". Un grupo de niños vestidos como el "Chapulín Colorado" interpretaron algunos temas musicales, mientras numerosas madres y sus hijos se abrazaban y lloraban. Algunos otros ondeaban banderas en las gradas.
Una lluvia de aplausos se oyó cuando apareció en la cancha la carroza descubierta roja que transportaba el féretro de madera. La carroza dio una vuelta olímpica impecable. Los restos mortales de Gómez Bolaños arribaron al estadio a bordo de una cabina de acrílico colocada en un vehículo descubierto y decorado con un enorme corazón y la figura de "El Chavo del Ocho" y su famoso tonel de madera en el que solía dormir, de "El Chapulín Colorado", y arreglos florales. El féretro se instaló en el centro de la cancha, sede del equipo América, bajo una gran estructura metálica, rodeada con fotos de gran formato de "Chespirito".
Gómez Bolaños murió el viernes pasado en su casa de Cancún, después de sobrellevar varios años con problemas de salud. En un gran homenaje que se le hizo en 2012 en el Auditorio Nacional de la capital mexicana, al que se sumaron 17 países del continente, estuvo en silla de ruedas y con un tanque de oxígeno. Nacido el 21 de febrero de 1929 en Ciudad de México, Chespirito era hijo de Elsa Bolaños-Cacho, secretaria, y Francisco Gómez, pintor, dibujante e ilustrador de diversos diarios de su tiempo.
Pequeño Shakespeare
Su reducida estatura (1,60 metros) y su inagotable imaginación le valieron su apodo de Chespirito, una forma castellanizada del nombre de Shakespeare y que se lo puso el director de cine Agustín Delgado, quien lo consideraba un pequeño maestro del teatro.
Estudió ingeniería, pero nunca acabó la carrera. A los 22 años trabajó en una agencia de publicidad; años después fue guionista de radio, televisión y cine.
En 1968, conquistó su primer espacio televisivo y entonces nacieron "Los Supergenios de la Mesa Cuadrada" y "El Ciudadano Gómez". Hacia1970 su espacio se duplicó con la serie "Chespirito" en la que nacieron el Chapulín Colorado y el Chavo del Ocho.
A partir de ese momento, dio rienda suelta a su creatividad y de su pluma nacieron personajes como el doctor Chapatín, el Chómpiras y Chaparrón Bonaparte, todos acompañados con una larga familia de personajes y frases simples que se hicieron famosas en todo el subcontinente.
Así, América Latina comenzó a repetir "fue sin querer queriendo", "se me chispoteó, "síganme los buenos", "lo sospeché desde un principio", "se aprovechan de mi nobleza", "que no panda el cúnico" y "no contaban con mi astucia", entre otras. Entre los personajes que creó destacan Don Ramón, la Bruja del 71, la Chilindrina, Quico, Jaimito "el Cartero", el profesor Jirafales, el Botijas, así como Doña Florinda y la Chimultrufia, ambos interpretados por Florinda Meza.

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