Second life es mucho más que un juego. Se trata de una vasta comunidad virtual integrada por más de trece millones de usuarios que interactúan entre sí gracias a los «avatares» o AV, personajes en 3D configurables y adaptables a las preferencias del participante. El usuario crea así una «segunda vida» con empleo, actividades y en la que también goza, sociabiliza con otras personas y se une a ONG y agrupaciones del mundo real. Un plus que le suma atractivo a SL es la posibilidad de producir y comercializar dentro del mercado virtual, que tiene como virtual moneda el «linden dólar», intercambiable en la realidad. Por ese motivo, varias empresas, como Sony, BMG, Microsoft y Coca-Cola, entre otras, establecieron sus locales allí. Ahora llegó el turno del Pentágono.
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